¿Vives en una relación donde te sientes libre?

Redacción Editorial Phrònesis

De tantos componentes que conforman las relaciones de pareja, la libertad en el amor es uno de los más principales y esenciales para la mantener la armonía y buena convivencia. Existen 3 tipos de libertades que encierran este concepto general, cualquier evento o circunstancia que nos impida llevarlas a cabo afectará significativamente nuestro progreso psicológico y crecimiento personal. Cada una de estas libertades, no está de más decirlo, debe llevarse a cabo siempre y cuando no se intente perjudicar a los demás en sus derechos personales: 

1. Libertad de conciencia: pensar, sentir y opinar sobre todas las áreas que consideremos significativas para nuestra existencia.

Si por amor debo restringir mi libertad de expresión, bloquear mis pensamientos y sentimientos legítimos o decir lo que no pienso para no afectar la relación o para no crear “malestar” al otro, mi vínculo estará regido por el sometimiento y la prohibición. Mi vida amorosa estará viciada. El apego corrompe a las personas y a los lazos afectivos.

2Libertad de gustos y actividades: libertad para configurar nuestro plan de vida conforme a nuestra manera de ser y hacer lo que nos plazca (digámoslo otra vez: sin dañar a nadie).

Si por amor debo cambiar mi manera de ser, mi vocación y mis preferencias, no estoy emparejado sino esclavizado. Algunas personas han cambiado “darse gusto” por “darle gusto”, y después de un tiempo terminan hastiadas y ofuscadas consigo mismas por haberse puesto en un segundo plano.

3. Libertad de asociación: libertad de unirse entre individuos para cualquier propósito que  no involucre, por supuesto, daño a otros.

Si por amor debo perder mis amigos personales y mis grupos de referencia, quizás sería más saludable estar sin pareja. No es posible vivir solo para la persona amada y no anularse. El funcionamiento óptimo de cualquier ser humano incluye las relaciones interpersonales, el don de gente, la vida en sociedad, los amigos, etc. Somos animales sociales, tal como se ha dicho infinidad de veces. No obstante, muchos enamorados se empeñan en aislar a la pareja del resto del mundo, especialmente los dependientes, y “decomisarla” como si se tratara de una mercancía: “Tú existes solo para mí”. Este “amor de presidio”, donde se vive en exclusividad el uno para el otro y el ser amado es retenido en nombre del amor, acaba con el potencial de la persona y con el amor mismo que tanto se defiende.
  


Ser libre no significa ser infiel o deshonesto con la persona que amas: es estar de a dos, sin dejar de ser uno, sin embargo pueden existir situaciones en las que literalmente nos sintamos esclavos de nuestra pareja. ¿Tú que opinas? ¿Consideras que tienes una relación donde la libertad individual es una prioridad? La respuesta a esta y otras interrogantes referentes a la vida en pareja la encuentras en la próxima conferencia en vivo: No existo por ti, sino contigo del psicólogo y escritor Walter Riso, este imperdible espacio de reflexión te ofrecerá numerosos temas que pueden ser la clave para enriquecer tu relación y vivir en armonía con la persona que tanto amas. ⬇️⬇️⬇