¿Tu hijo no come frutas ni verduras?

pOR:  Lic. Cecilia Albisu 



Los alimentos más ausentes en la dieta de la mayoría de los niños de 3 a 12 años son las frutas y las verduras, justamente aquellos que aportan más cantidad de vitaminas, minerales y fibra, necesarios para el correcto crecimiento y desarrollo de los pequeños.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si la población mundial incrementara el consumo de frutas y verduras de manera eficiente, podrían salvarse 1,7 millones de vidas.

Así que si tu hijo no come frutas ni verduras, toma atenta nota a la siguientes recomendaciones para intentar incorporar tempranamente el hábito de consumo de este tipo de alimentos en los más pequeños:

  • Contexto favorable: Comer debe ser, antes que nada, divertido. Por eso, no es recomendable trasladar el estrés a la mesa, ya que los niños deben tener ganas de sentarse a comer. Las comidas deben desarrollarse en un ambiente relajado y amable; de esta forma, la comida se asocia a algo positivo. 
  • Comportarse de manera relajada: Lo mejor es mostrarse relajado y no convertir la ingesta en un tema central. Algunos padres prometen postres si comen las verduras o les ofrecen menúes alternativos. Pero cuanto más importancia se le da al tema, peor.
  • Probar sí, obligar no: Por eso una regla es que el niño debe probar de todo, aunque sea en cantidades pequeñas. Si no le gusta, no tiene que seguir comiendo, pero la próxima vez debería probar de nuevo para poder ir ampliando su gusto. Los niños necesitan a veces probar hasta 15 veces algo para que les guste. Por eso, no hay que renunciar rápidamente a las verduras y seguir ofreciéndoselas.

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  • Presentación del plato. Rallada, hervida, asada, como puré: la verdura se puede consumir de muchas formas. Quizá a un niño no le guste la zanahoria hervida, pero le guste cruda y cortada en bastoncitos. Las verduras y frutas deben cortarse en trozos pequeños para los chicos, ya que es probable que así coman más.
  • Combinar gustos. Un buen método para darle verduras a los niños es combinarlas con otros alimentos que les gustan. En caso de emergencia, por ejemplo, se puede servir la verdura con un poco de aderezo. Lo importante es acompañarlas siempre con algo que le guste al niño.
  • Que sean protagonistas. Los niños deberían poder participar del plan de comidas sin decidirlo por completo. Y es que participar despierta el interés. Esto puede ser incluso ayudar a plantar los tomates en el jardín o ayudar en las compras: la idea es preguntarle al niño qué color le gusta y hacerlo elegir una verdura de ese color. Y si luego puede ayudar a prepararlas, mucho mejor.
  • Enseñar con el ejemplo. De nada sirve seguir estos consejos si los padres y los hermanos no comen verduras. Lo mejor es predicar con el ejemplo comiéndolas regularmente, de modo que su presencia en el plato sea normal para el pequeño. 

Si sientes que la situación se te sale de las manos, no dudes en consultar a un especialista.