¿Te da pena disfrutar tus éxitos por miedo a que te traten de arrogante?

«Tienes un cabello muy hermoso y alguien te lo recuerda. Según el mandato que exalta la modestia irracional, sería más correcto decir: “No, no es para tanto” (mientras expresas algún gesto de vergüenza), que afirmar con desenvoltura y naturalidad: “¿Sí, verdad?, adoro mi cabello”. Sin alardes, sin publicarlo: solo mostrar una verdad que asumes de manera natural, en vez de “hacerte el tonto” y afirmar que “no es para tanto” (¡cuando en realidad te encanta tu pelo!). Insisto: no tienes que menear la melena todo el día, ni besarte en el espejo cada vez que te veas, basta con aceptar que te gusta tu pelo; solo lo que es, sin extravagancias».

Fragmento de “Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz” de Walter Riso

Autorreconocimiento no es sinónimo de vanidad. A veces, hace falta reconocernos nuestras capacidades y aspectos positivos para aprender a ser justos al autoevaluarnos.