¿Sufres de dependencia emocional? Tal vez debas revisar tu pasado

Una de las causas de la dependencia afectiva hace referencia a la manera como nos relacionamos con nuestros padres o cuidadores primarios. Si durante los primeros años de vida existió un vínculo distante, frío, pero sobre todo, fluctuante y poco predecible desde el punto de vista afectivo, es altamente probable el haber desarrollado un perfil ansioso inseguro, lo cual predispone a crear relaciones amorosas inestables y apegadas en la vida adulta. 

Las personas con este tipo de perfil suelen enamorarse y desencantarse con facilidad, son celosas y posesivas; muy emotivas e irritables ante los conflictos con su pareja y desarrollan un autoconcepto pobre y ambivalente.

En la infancia desarrollamos el ‘tono afectivo’ que guiará gran parte de nuestra percepción del mundo y las relaciones interpersonales. No es definitivo ni determinista porque es posible modificarlo, pero a veces no es tan fácil porque se ‘graba con fuego’ en nuestra mente y corazón. Como sea, se arrastran esas primeras experiencias y se cargan, a veces, como lastres.

Si los padres o cuidadores no fueron consistentes en sus expresiones de amor, si un día parecían querer con locura y al otro, por el motivo que sea, parecían alejarse, seguramente crearon una ambigüedad emocional, una imposibilidad de establecer una base afectiva segura y estable.

Mucha gente busca recuperar ese equilibrio básico a lo largo de la vida y no se da cuenta que es prácticamente imposible recuperar algo irrecuperable.

Hagamos una pausa para pensar si, en efecto, tú (o alguien cercano a ti) sufre de dependencia emocional derivada de estos antecedentes. Recapitula tu historia. Dedícale unos minutos al día a repasar y a escribir un diario sobre cómo te fue en la infancia. La idea no es que te regodees en el sufrimiento, ni te quedes con el dedo en la llaga, sino que logres captar lo esencial, mirar qué tipo de déficit tuviste y hacer ‘borrón y cuenta nueva’. No puedes cambiar el pasado pero sí el presente. Hay que dejar caer las cargas y no tratar de llenar vacíos antiguos. Es mejor construir espacios y territorios seguros en el aquí y el ahora. Ir al pasado para obtener claridad y establecer una secuencia causa efecto, pero, insisto, sin hacer un culto al dolor de lo que podría haber sido y no fue.

Así las cosas, si sospechas que tuviste un perfil ansioso inseguro, sabes que allí hay un punto oscuro que debes resolver, un punto de quiebre en el cual no debes quedarte. No intentes obtener en otras fuentes lo que no tuviste en su momento. Ya pasó. No busques resarcir el vacío buscando desesperadamente llenarlo. No hay nada que llenar, solo comprender y construir una base segura en el aquí y el ahora.

Ya sabes que para ti la estabilidad emocional es importante; pues no te enredes con quien no te la brinda y listo. No esperes ‘peras del olmo’, no insistas si ves que el otro va para el sur cuando tú quieres ir para el norte. Tira tus señales a ver si alguien las recoge como son, sin tergiversar nada. Y a tus padres, perdónalos, ámalos de una manera distinta a la que ellos lo hicieron, dales esa consistencia que a ti te faltó. Deja el rencor, pues este le quita espacio al amor, se opone a él, lo aniquila, lo esconde y lo maltrata.