Si no vives en paz, amar no es suficiente

Redacción Editorial Phrònesis

La elaboración del duelo inteligente, trae muchos beneficios cuando necesitas propiciar una ruptura con la persona que te hace sufrir, así la ames. Esto implica renunciar a un sufrimiento continuado e inútil.

Una de las más famosas frases (y llenas de verdad) que Walter Riso utiliza constantemente en sus guías prácticas es: “Te amo, pero te dejo. Y lo hago no porque no te quiera, sino porque no me convienes, porque no le vienes bien a mi vida…”.

Decidirse por el cambio asertivo, despedirse de un dolor interminable y sostenido para darle la bienvenida a otro de feliz desenlace, aunque el amor insista, te empuje y te idiotice.    

Para ilustrarlo, el psicólogo y escritor Walter Riso, cuenta la siguiente historia en su “Guía práctica para no sufrir de amor”:

“Un hombre joven que sufría de depresiones llegó a mi consulta y expresó así su malestar: ‘Estoy casado con una mujer muy difícil… Me es infiel hace mucho tiempo y no quiere tener sexo conmigo. Cada vez que puede me dice que soy un fracasado, me considera un inútil y se burla de mi físico. Tenemos un hijo y prácticamente yo soy el que lo cría porque ella nunca está en la casa. Odia a mi familia y a mis amigos. Vivo triste y amargado (llanto)… A veces quiero quitarme la vida…’. 

Llevaba cinco años en esta mezcla de tragedia e indignidad y, aunque sobrevivía a base de medicamentos y ayudas psicológicas, no era capaz de tomar la decisión de dejarla. Cuando le pregunté por qué seguía con ella, su respuesta me dejó de una pieza: ‘La amo’. Es difícil entender cómo el desamor se resiste tanto en situaciones como estas: si mi paciente hubiera dejado de amarla, la tortura no habría durado tanto.

Sin embargo, se sentía atado por un sentimiento que seguía vivo como el primer día. Más allá de sus motivaciones psicológicas y las explicaciones clínicas, quiero señalar que el mismo ‘argumento afectivo’ de persistencia (‘la amo’ o ‘lo amo’), mantiene atrapadas en relaciones enfermizas a millones de personas. Se ha vendido tanto la idea de que el principal motivo de la unión conyugal es el amor que su sola presencia justifica cualquier cosa.

A una mujer mayor que vivía infeliz y doblegada en su matrimonio, le pregunté qué esperaba para separarse, y respondió: ‘Que usted me ayude a no quererlo más’. Le expliqué que nadie deja de amar a voluntad: no puedes desenamorarte, ‘deseando desenamorarte’. El mecanismo no funciona de este modo, aunque sí es posible racionalizar el sentimiento, enfriarlo un poco e intentar tenerlo bajo control. Con entrenamiento y algo de estoicismo podemos conseguir que la emoción no apabulle a la razón. De todas maneras, afirmar que el amor justifica el tormento de una mala convivencia es incomprensible”.

Algunas separaciones funcionan como una cura por desintoxicación; lo que más duele es el síndrome de abstinencia: el pico donde la máxima necesidad se enfrenta a la máxima carencia. Pero a partir de allí, una vez superado el clímax de la angustia, el organismo empieza recuperarse poco a poco y naturalmente. 

Debes tener en cuenta que si no vives en paz, amar no es suficiente. Y esa es la razón por la cual ciertas rupturas amorosas merecen una fiesta de celebración apoteósica.

Encuentra las mejores técnicas y herramientas para identificar cuándo debes salir huyendo de una relación afectiva y cómo lograrlo sin morir en el intento en la “Guía práctica para no sufrir de amor” de Walter Riso. Conoce más detalles de esta obra desplazándote hacia abajo: ⬇