Si amas demasiado, sufrirás demasiado

Redacción Editorial Phrònesis

Amar demasiado, exagerada y desmedidamente, es caer en lo insaciable. Un paciente preso de la angustia, le decía al psicólogo Walter Riso en consulta:

“Nunca estoy satisfecho, nunca… Quiero más de ella, y cuanto más me da, más quiero…”.

Ciertamente, un círculo vicioso en ascendencia. Si estás con una persona que te ama demasiado, el amor se convierte en un barril sin fondo: “Quiero más de ti”, una y otra vez, reiterada y compulsivamente, como un adicto detrás de su dosis. Quizás te hayas enredado alguna vez con alguien insaciable. Estás toda la noche de arrumaco en arrumaco, de ternura en ternura, de orgasmo en orgasmo y al amanecer, para tu sorpresa, el otro actúa como si apenas fuera a empezar la cosa, con las mismas ganas y sin el menor asomo de cansancio.

Entonces piensas: “¿Cómo es posible? ¿Quiere más? ¡necesito descanso y un poco de soledad!”. Así es la realidad: el amor empalagoso y sin límites, poco a poco se vuelve aversivo. Estar con una persona que no parece satisfacerse con nada en lo afectivo es una tortura, porque te verás obligado a dar lo que ya no quieres o no puedes.

La consiga es determinante, afirma Walter Riso:

“Si hay exigencia amorosa, hay estrés y si hay estrés el amor se distorsiona”. 

La ternura es una bella virtud y las expresiones de afecto en general son encantadoras y deseables, pero cuando se exceden, acosan. Más allá de cierto límite hasta la dulzura se vuelve pesada. Además, la gente que ama demasiado necesita confirmar que el amor está activo minuto a minuto, por eso preguntan e indagan constantemente los niveles de afecto del otro o lo deducen, para tranquilizarse o preocuparse: “Estás serio, ¿te pasa algo?”, “Te noto extraña?”, “¿Me amas tanto como yo?”, “¿Hoy me quieres?”. ¡Qué fuerte situación!

Si quieres aprender a lidiar con eso, encontrarás diferentes herramientas y soluciones útiles en la siguiente colección de obras de Walter Riso. ¡No te la puedes perder!