¿Sabes cómo es alguien emocionalmente inmaduro?

De la inmadurez emocional derivan muchos de los problemas que sufren las relaciones. Las personas emocionalmente inmaduras tienen conductas en las cuales manifiestan rasgos psicológicos propios de la infancia, a pesar de estar en edad adulta. Pareciera que los años de experiencias no han servido para adquirir carácter y es entonces cuando decimos que son personas a quienes “les falta personalidad” o son “inmaduras”.

¿Por qué es preocupante? Detrás de un esquema de inmadurez emocional se esconde el apego emocional, que hace a las personas más susceptibles al placer y muy poco tolerantes al dolor. Una especie de infantilismo cognitivo y egocentrismo que hace que las personas no sean capaces de desapegarse. Recuerda, todo apego esconde un niño que hace pataleta.

¿Cómo saber si alguien es emocionalmente inmaduro? Los investigadores coinciden en algunos puntos. Evalúa el siguiente perfil y llega a tus conclusiones; una persona que no ha madurado lo suficiente (infantilismo cognitivo) tendrá, al menos, tres de las siguientes características:

1. Umbral de dolor bajo. La incomodidad, sin importar de dónde provenga, resulta insoportable y se constituye en un detonante para convertir la situación en sufrimiento y pesadilla. Se evita afrontar, o se ignoran, a toda costa, las situaciones de dolor.

2. Búsqueda exagerada de sensaciones. Se asume la actitud de un ‘devorador de emociones’. Nada le será suficiente y se comportará como un adicto a la novedad y a la estimulación.

3. Baja tolerancia a la frustración. Si las cosas no son como idealmente gustaría que fueran, desencadenan ira y pataletas, sofisticadas o disimuladas, pero pataletas al fin.

4. Afrontamiento dirigido a las emociones. Ante los problemas, la preocupación se dirige más en aliviar el malestar que en resolver la cuestión en sí (lo que perpetuará los problemas porque quedarán inconclusos y sin solucionar).

5. Poca introspección. Son evidentes las dificultades para observarse y evaluarse a sí mismo, lo cual da como resultado un autoconocimiento y un autoconcepto pobre, superficial, incompleto y estéril.

6. Ilusión de permanencia. Mantienen y defienden la creencia irracional de que el mundo es estático y poco cambiante. La mente no estará preparada para la pérdida, de ningún tipo.

7. Elevada impulsividad. El autocontrol también será deficiente y, por ende, los estímulos tendrán un gran poder sobre la conducta. Será evidente la falta de actitud reflexiva. Es probable que asuman comportamientos en los cuales primero se actúa y luego se piensa.

Madurar implica ser capaz de “ver lo que es” de manera realista y quitarse el velo del autoengaño, sin anestesia. La persona apegada, debido a su inmadurez emocional, no suele arriesgarse, porque el riesgo incomoda. Jamás pondría en peligro su fuente de placer y seguridad. El anclaje al pasado es la piedra angular de todo apego.

Por lo anterior, se hace sumamente importante desarrollar destrezas y habilidades para poder hacer frente a la dependencia, prevenirla si se presenta alguna vulnerabilidad que predisponga a ella y  crear un estilo de vida orientado a la independencia y a la madurez emocional. Al fortalecer el amor propio y la dignidad, se logra obtener esa seguridad que permite el crecimiento personal positivo.