¿Qué tanto sabes del amor?

Redacción Editorial Phrònesis

Mientras caminamos los complejos tramos de la vida y aprendemos de las insondables lecciones del amor, nos damos cuenta de un sinnúmero de sensaciones que nos transportan estrepitosamente entre el placer, la dulzura, la amargura y los sinsabores emocionales de este misterioso y siempre deseado sentimiento. Tantas son las variaciones afectivas en este recorrido y tan intensas, que estamos en constante riesgo de confundir el “sufrimiento” con el amor: ¡Nada más apartado de la realidad! 

Palabras más, palabras menos, el deseo de saberlo todo acerca del amor nos llena de ansiedad, al punto de llegar a medir lo que conocemos al respecto según la cantidad de relaciones amorosas vividas; el “termómetro” menos indicado.

Independientemente de cuántos matrimonios, noviazgos, amistades con derechos, aventuras, encuentros casuales, amores furtivos, temporadas sentimentales, tiempos compartidos o como quieras nombrar tus vivencias amorosas, debes tener esto presente: “experiencia” y “sabiduría” son dos palabras con significados muy diferentes. No hay ni siquiera una relación inversa o directamente proporcional clara. ¿Te has preguntado alguna vez qué tanto sabes del amor? O mejor aún, ¿te has preguntado cuánto has aprendido sobre el amor? Si para responder a la primera pregunta pensase inmediatamente en hacer una lista de cuántas personas pasaron por tus sábanas, ni siquiera deberías hacerte la segunda. Si, por el contrario, sentiste una brecha evolutiva gigantesca entre tu primera relación amorosa y la última (o actual) y recordaste comportamientos que ahora consideras absurdos, realmente has aprendido del amor. Tal vez no tanto como para dictar clases magistrales sobre el tema, pero, en definitiva, no has perdido el tiempo.

Entonces, ¿cómo podemos saber qué tan expertos o novatos somos en el amor? ¿Hay alguna manera acertada de medir nuestra sabiduría al respecto? Para resolver esas dudas primero deberías preguntarte: ¿qué tan libre te sientes en tu relación de pareja?

Esta serie de interrogantes tendrán mejor solución si tienes claro el concepto de libertad. Debes considerar que eres libre cuando:

1. Tienes libertad de conciencia: puedes pensar, sentir y opinar sobre todas las áreas que consideres significativas para tu existencia. En el amor no debes restringir tu libertad de expresión, bloquear tus pensamientos y sentimientos legítimos o decir lo que no piensas para no afectar la relación o evitarle “malestares” al otro. De ser así, tu vínculo estará regido por el sometimiento y la prohibición, tu vida amorosa estará viciada. El apego corrompe a las personas y a los lazos afectivos. ¡Libera tu conciencia!

2. Tienes libertad de gustos y actividades: eres libre de configurar un plan de vida conforme a tu manera de ser y hacer lo que te plazca (sin pasar por encima de nadie o causarle daño).

Si por amor debes cambiar tu manera de ser, tu vocación y tus preferencias, no vives en pareja sino en esclavitud. Suele confundirse “darse gusto” por “darle gusto” lo que, con el tiempo, ocasiona hastío y ofuscación por haber puesto primero a la otra persona por encima de tus deseos y convicciones. ¡Haz lo que siempre has querido!

3. Tienes libertad de asociación: eres libre de unirte a otros individuos para cualquier propósito que no involucre, por supuesto, daño a otros. Si por amor debes perder tus amigos y tus grupos de referencia, quizás sería más saludable estar sin pareja.

No es posible vivir sólo para la persona amada y no anularse. El funcionamiento óptimo de cualquier ser humano incluye las relaciones interpersonales, el don de gente, la vida en sociedad, los amigos, etc. No obstante, muchos enamorados se empeñan en aislar a la pareja del resto del mundo, especialmente los dependientes, y “decomisarla” como si se tratara de una mercancía. Este “amor de presidio”, donde se vive en exclusividad el uno para el otro y el ser amado es retenido en nombre del amor, acaba con el potencial de la persona y con el amor mismo que tanto se defiende. Muchas veces la “prohibición” está enmascarada en actitudes de falsa protección y pasa desapercibida. Llegará un momento en que no podrás ni moverte sin pedir permiso. ¡Toma el control!

Basados en el pensamiento del filósofo francés John Stuart Mill, vemos cómo la libertad influye irremediablemente en lo que conocemos como amor. De esta manera, defender nuestras libertades resulta esencial para nuestra vida afectiva plena, es un tema que debe asumirse de frente, con la convicción de preservar quién eres y lo que quieres respetando siempre tu individualidad y la de los demás. La búsqueda de  autonomía emocional en el amor conformada por estos tres tipos de libertades te llevará a la emancipación afectiva gracias a su correcta ejecución. Cualquier evento o circunstancia (incluyendo al amor) que te impida llevarlas a cabo afectará significativamente tu progreso psicológico y tu crecimiento personal. Cada una de estas libertades, debe llevarse a cabo siempre y cuando no se intente perjudicar a los demás en sus derechos personales. Ser libre es estar de a dos, sin dejar de ser uno.

Luego de saber esto, analiza tu vida, piensa si tus libertades están siendo respetadas o pisoteadas. Piensa también si eres tú quien respeta o pisotea las libertades de tu pareja. No se trata de qué tan verdadero o falso sea el amor (no estamos escribiendo un cuento de hadas), se trata de qué tan asertivo resulta en tu vida y en la de tu pareja. Ahora que sabes esto puedes preguntarte, ¿qué tanto sabes del amor?

Por supuesto, la tarea de conocer sobre el amor nunca se detiene. Estaremos expuestos a un constante aprendizaje tan único y personal como cada ser humano. Cada nueva lección llevará su propio curso al aplicarla en nuestras vidas y se convertirá en sabiduría de vida adquirida gracias a la experiencia, la cual adquiere un valor incalculable cuando se comparte y hace mejores las vidas de quienes las conocen. En las guías prácticas de Walter Riso, encontrarás diferentes lecciones, técnicas y métodos para aprender a vivir el amor de manera saludable junto a las personas que amas, comenzando desde tu propio ser. Comienza a explorar el maravilloso mundo emocional llevado con sabiduría y aplicado en todos los aspectos de tu vida. ⬇