¿Qué harías si recibieras este enigmático e-mail?

Redacción Editorial Phrònesis

Vamos a hacer un interesante ejercicio que, de seguro, revelará ante tus ojos muchas cosas que desconoces de ti mismo. Sigue la lectura de principio a fin, sin saltarte ningún fragmento, sólo así podrás disfrutar mejor del resultado. 

¿Estás listo? ¡Comencemos! 

¿Qué harías si recibieras un email con la fecha, hora y lugar asegurándote que tendrás la cita más importante de tu vida? ¿Y qué tal si, además, te dicen que será con la persona que más te interesa y a quien más amas? En este momento, seguro pasan por tu mente muchas personas… Pero, con sinceridad ¿a quién crees encontrar allí? ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Tus padres? ¿Tus amigos? ¿Algún compañero de oficina?

Ahora bien, para picar un poco más tu curiosidad, sumemos un aliciente más a este ejercicio ¿qué tal si en esa comunicación anónima, te piden imaginar a la persona perfecta, según tu percepción y tus ideales? Tómate tu tiempo para pensar.

¿Qué tal ahora? ¿Hay imágenes más claras en tu mente? ¿O, por el contrario, se sumaron más personas a la lista? No te preocupes, no intentamos confundirte ni jugar con tu tiempo en vano; al final, valdrá la pena. Sólo una cosa más: piensa en quienes pasan más tiempo contigo, aquellas personas en quienes más confías y pregúntate ¿en quién pensarían ellos?  

Seguramente, has hablado con ellos de la «persona ideal» o de los parámetros físicos que buscan: «¿Con quién te gustaría salir?», «¿a qué celebridad del cine o de la música te gustaría invitar a comer?” y preguntas de ese mismo corte son comunes dentro de nuestras fantasías.

¿Ya sabes a quien te encontrarías en la cita más importante de tu vida? Seguramente ya tienes a alguien en mente. Pero, si te dijeramos que a ese encuentro únicamente puede ir una sola persona ¿cambiaría en algo lo que tenías en mente? Es muy posible que sí.

Este pequeño ejercicio, podría decirnos mucho acerca de qué tan importantes nos consideramos a nosotros mismos y qué tan relevantes somos frente a los demás. ¿Pensaste en algún momento encontrarte contigo misma/o al llegar a esa cita? Si fuiste la última opción o ni siquiera te tuviste en consideración, eres parte de una gran cantidad de personas que ha dejado sesgar su idea sobre su propia esencia.

La autoimagen está estrechamente ligada al autoconcepto y al grado de autosatisfacción.

Las convenciones sociales son implacables; el aspecto que adopta físicamente nuestro cuerpo es tan atractivo o repulsivo como la sociedad lo determine. Es un principio claramente excluyente: «Estos son los parámetros establecidos, y si no los cumples, quedarás fuera del club de los afortunados». La buena noticia es que no existe un criterio universal o absoluto de la belleza. Las experiencias personales y sociales en tu entorno más cercano, las ideas inculcadas por las convenciones sociales y los medios de comunicación te van enseñando el patrón ideal de lo hermoso. De esta manera vas entendiendo tu autoimagen. 

Es una tarea difícil luchar en contra de estos parámetros que nos bombardean constantemente, aunque no es imposible. En el ejercicio anterior, seguramente hubo muchos que, sin lugar a dudas, se encontraron en la cita más importante de sus vidas con ellos mismos, una merecida ovación de pie para ellos. Es cuestión de amor propio, trabajar en fortalecer la autoestima y potenciar las cualidades que nos componen. Gracias a la lectura de la «Guía práctica para mejorar la autoestima» del psicólogo y escritor Walter Riso, encontrarás diferentes técnicas para hallar la capacidad genuina de reconocer, sin vergüenza ni temor, las fortalezas y virtudes que posees e integrarlas al desarrollo de tu vida para hacerla más saludable y llevadera. Adquiérela a continuación.