¿Qué buscas en el amor: Calidad o cantidad?

Redacción Editorial Phrònesis

¿Te has puesto alguna vez a medir el amor?: “¡Te amo hasta las estrellas!” o con los brazos abiertos de par en par “mi amor por ti es así de grande”. Buscar satisfacción con medidas subjetivas e irreales no te servirá sino para fantasear sobre falsos sentimientos. Hasta los más peligrosos psicópatas le han jurado amor eterno a sus parejas antes de masacrarlas. 

Piénsalo bien, ¿necesitas que te quieran mucho o que te quieran bien? ¿Tal vez ambas cosas? Aunque sería lo ideal, es mejor un amor estable, repleto de ternura y alegría, así no traspase los límites de la vía láctea, en lugar de un amor desbordado y alborotado como una bala perdida.

Para los amantes de la medición, también existe el amor espacial: “¿Hasta dónde me amas?”. Si fuéramos objetivamente honestos deberíamos responder que no tenemos idea. ¿Con qué vara medir el amor que sentimos: centímetros, metros, años luz? Una contestación plausible y con cierto aire matemático de consolación, podría ser: “Si te siento compañera o compañero y sé que puedo contar contigo en las buenas y en las malas, no necesito ni las sumas ni las restas”. ¿Para qué quieres que te amen “más allá de sus fuerzas”? ¡Estarían todo el día fatigados! Mejor que te amen sosegadamente, en el día a día, en el más acá, inventando y embelleciendo lo cotidiano. 

A lo largo de su extensa carrera, Walter Riso cuenta que ha visto muchos pacientes que se debaten en la encrucijada del cuánto y el cómo, atrapados en una disyuntiva sin sentido.: “No soy feliz, pero me ama demasiado…”. ¿Y a quién le importa “cuánto” te quiere, si vives infeliz? ¿O acaso piensas que eres poco querible y por eso necesitas sumarle puntos a tu aporreada autoestima? Que te amen “desmedidamente” o de aquí a la China, no demuestra nada respecto a tu valía personal ni garantiza tu calidad de vida. Créeme: la abundancia amorosa, sin la cualidad básica que determina el afecto, vale poco. Incluso, un amor excesivo y fuera de control, puede llegar a ser mucho más molesto y dañino que el desamor. 

¿Te gustaría conocer más historias y enseñanzas como estas? Te recomiendo la lectura de la “Guía práctica para no sufrir de amor” del psicólogo y escritor Walter Riso. Él escribió esta obra con el ánimo de crear un espacio de reflexión para desarrollar estrategias y esquemas afectivos y cognitivos resistentes al “mal de amor”.

Por medio de una entretenida lectura llena de útiles aplicaciones, verás cómo las parejas exitosas logran tener relaciones satisfactorias, donde lo bueno es más pesado que lo malo y lo negativo no afecta ninguno de los derechos fundamentales de los implicados. Tenlo presente: no es normal hacer de tu relación afectiva un estilo de vida donde el sufrimiento sea la principal característica. Acceder a un vínculo afectivo constructivo no es imposible, se trata de no dejar entrar ciertas creencias irracionales y algunos miedos que enredan el amor, lo entorpecen y lo convierten en un completo lastre.