«Para ser feliz sólo necesito sexo»

Redacción Editorial Phrònesis

Imagina que vas por la calle, divagando mentalmente en tus propios asuntos, de pronto ves a una mujer con una marcada expresión de enojo que deforma su cara a tal punto, que resalta entre la multitud. Aunque no es asunto tuyo, es muy posible que emitas un rápido diagnóstico para tus adentros sobre los motivos que acongojan a esta desdichada mujer: «¡Debería tener más sexo!».  

Y en gran parte, tendrías razón, aunque tu propósito no sea atinarle a la causa real de los problemas de una completa extraña, solemos relacionar el sexo con la felicidad o como una solución efectiva contra la desdicha. Sin embargo, el sexo por mero sexo, no garantiza la felicidad como lo haría el buen sexo. Ciertamente, las buenas prácticas en la cama ayudan a las parejas a ser más felices, a vivir en armonía, a desarrollar lazos de amistad, de complicidad y de confianza más fuertes. Todo eso le da a la pareja la estabilidad necesaria para mantenerse y  superar las dificultades.

Está claro que la actividad sexual frecuente no solo le permite a las parejas sentirse más felices, sino que les genera la percepción de una salud mejor. De igual manera, una ausencia o mal funcionamiento de la sexualidad genera una sensación de malestar, como si algo no funcionara como debería.

Aquellas parejas que se comunican, exploran, se desinhiben y se arriesgan (dentro de los límites del respeto propio y ajeno, por supuesto) en el ámbito sexual, tienden a vivir una relación de pareja saludable.

¿Qué hace más feliz al ser humano?

El premio Nobel Daniel Kahneman encontró que el sexo es la actividad que más genera placer en la vida de las personas (en términos de satisfacción personal).

De igual manera, diversos estudios científicos comprueban que el sexo y la felicidad están tan ligados que:

  • El sexo de calidad siempre produce felicidad.
  • Las relaciones sexuales no deseadas reducen el bienestar para ambos géneros.
  • Cuando hay infidelidad, esta se asocia con menor felicidad.

Pero, ¿qué es eso tan particular que tiene el sexo para hacernos tan felices? Al practicarlo se liberan una gran cantidad de hormonas, entre ellas las endorfinas, que son más conocidas como las hormonas de la felicidad. El poder de las endorfinas por el cuerpo humano es tal que influyen directamente en el estado de ánimo de las personas y hasta alivian el dolor, en otras palabras, son analgésicos: una excelente noticia para quienes odian los medicamentos (y para los que no).

En las mujeres, practicar el sexo estimula la liberación de oxitocina –un neurotransmisor ligado con el establecimiento de vínculos con la pareja sexual– y serotonina –una sustancia encargada de influir directamente en los estados de ánimo–, para luego liberar las endorfinas.

Entonces, podemos concluir que, si bien tener sexo o tenerlo con bastante frecuencia no es sinónimo de felicidad, es algo que puede contribuir a la felicidad en pareja. Hay muchos aspectos que complementan una buena vida sexual y, si no se tratan de la manera adecuada, pueden voltearse en nuestra contra y generar mucha desdicha. 

Esto, en realidad, es todo un arte. Por eso te recomendamos la colección «Aprende a fortalecer la comunicación para la convivencia» con obras de los psicólogos Walter Riso y Alberto Ferrer. Los autores se enfocaron en mostrar herramientas totalmente aplicables a la vida cotidiana para encaminar la sexualidad y muchos otros temas que atañen a las relaciones de pareja que deciden vivir juntas. Descárgala ahora y léela en pareja. Les será de gran utilidad. ⬇