¡No es suficiente! ¿Entiendes? ¡Si no sabes amar, búscate alguien que te enseñe!

Redacción Editorial Phrònesis

Una joven adolescente le recriminaba a su novio en plena consulta: “¡No es suficiente! ¿Entiendes? ¡No me basta tu amor, no me alcanza! ¡Es poco, insulso, distante! ¡Me siento insatisfecha y abandonada aunque estés a mi lado! ¿Por qué no te vas y me dejas del todo? ¡Si no sabes amar, búscate alguna que te enseñe!”. El joven solo atinaba a parpadear mientras la escuchaba anonadado. Trató de consolarla, pero ella estaba demasiado furiosa y agresiva. Finalmente, se animó a preguntar: “Pero entonces, ¿cómo quieres que te ame?”. Lo que desató una nueva tempestad, porque ella esperaba (como la mayoría) que la persona que amamos sepa amarnos o llene nuestras expectativas espontáneamente y no tenga que recibir un curso de primeros auxilios afectivos.

Esta no es una situación fácil, debe ser precavido con los límites y evaluar adecuadamente; la premisa es que lo que a tí te hace feliz no debe dañar a otros. Una vez tengas tus necesidades claras y definidas, las que no quieres ni deberías negociar, pregúntate si son los suficientemente satisfechas por la persona que amas. Esta contrastación es fundamental para que logres un equilibro interior y te sientas en paz contigo mismo.


Asumir el papel de pedagoga o pedagogo para enseñarle a la pareja cómo amarnos, no deja de ser frustrante. Además: ¿cómo hacerlo? Podrías tomar su mano, pasarla por tu piel y decirle: “Mira así es así como quiero que me acaricies”. También podrías entregarle una lista donde aparezcan claramente las fechas del aniversario, los cumpleaños y demás, para que no se olvide tener un detalle. O podrías ilustrarle con ejemplos en PowerPoint sobre las mejores maneras de decir te quiero y de abrazar al prójimo sin estrangularlo y sin que parezca un pésame. Pero sería ridículo, además de artificial, demasiados “podrías” para quien desea ser amado plenamente.

Por lo tanto, si tu pareja actúa como un zombi y hace gala de un “amor mecanizado y frío”, lo primordial, no está resuelto. No digo que sea imposible humanizar a la pareja, lo que sostengo es que tal tarea es desalentadora y poco gratificante para un enamorado. El día que debas decirle a tu pareja que su amor ni se ve ni se siente, empezaste la cuenta regresiva. Sería como explicarle a un golpeador/ mal tratante que los golpes duelen y que por eso no debería pegarte.

¿Estás en un embrollo similar? ¿Lo estuviste? Si no es así, no cantes victoria, porque cualquiera puede involucrarse en una relación de estas. Los ‘ignorantes afectivos’ andan por la calle, rondan tu espacio vital y por desgracia es posible que le gustes a más de uno. La premisa que debes incorporar a tu mente y que luego operará como un factor de inmunidad, es la siguiente: “A los enamorados de verdad hay que frenarlos, no empujarlos”.

Es posible que te hayan surgido dudas para afrontar este tipo de situaciones, por lo cual te recomiendamos la lectura de la ‘Guía práctica para no sufrir de amor’. Con su lectura podrás acceder a un espacio de reflexión para desarrollar estrategias y esquemas afectivos y cognitivos resistentes al “mal de amor”. No es verdad que el amor y el sufrimiento siempre deban ir de la mano; aprende cómo afrontar, incluso prevenir, esas incómodas situaciones.