No caigas en el amor indigno

Redacción Editorial Phrònesis

El amor solidario en pareja y la reciprocidad pierden todo el sentido si no hay respeto a los derechos del otro. Expresiones como, “Me perteneces” o “Eres mía o mío”, no son otra cosa que la sintomatología de una necesidad imperiosa de posesión que suele traducirse en emociones destructivas, como los celos, el rencor, la ansiedad o la depresión. 

Aunque no siempre sea fácil lograrlo, el amor digno se ubica en un punto medio entre “ser totalmente para el otro” y  “ser totalmente para sí”. No es excluyente, sino asertivo, en tanto es capaz de discernir claramente el territorio de sus reivindicaciones y marcar límites. El concepto del amor digno descansa sobre dos pilares que la cultura del amor incondicional ha desechado:

1. La defensa de los derechos humanos

¿Quién no se ha visto enredado alguna vez con alguien que intenta engañarnos o manipularnos para imponer sus intereses personales? Los monstruos afectivos existen, así como existen los grandes amores. Además, debemos reconocer que bajo los efectos de un fuerte amor pasional podemos hacer cualquier estupidez y aceptar cualquier cosa. La capacidad de enamoramiento o la hipersensibilidad al amor nos hacen vulnerables a los depredadores afectivos, debilita la autonomía y la autoafirmación del yo. Debilidad placentera, pero peligrosa.

Walter Riso cuenta en su “Guía práctica para no sufrir de amor” que en una ocasión una paciente le dijo: “Mi esposo me insulta todo el día y se burla de todo lo que hago… Eso sí, nunca me ha puesto la mano encima”. Extraña manera de evaluar el maltrato: “Puedes insultarme, pero no pegarme”. Difícil de entender. La opción saludable resulta evidente: “No puedes ni insultarme ni pegarme”.

2. De la tolerancia al respeto

Una persona tolerante es permisiva, paciente y no impositiva. Sin embargo, estas virtudes llevadas al extremo pueden resultar peligrosas si no están acompañadas de amor propio y algo de sabiduría. Si alguien dijera: “Yo tolero a mi pareja”, en vez de decir: “Yo amo a mi pareja”, no daríamos un peso por esa relación. “Tolerar”, de acuerdo con un reconocido diccionario de sinónimos, también quiere decir: soportar, aguantar, sufrir, resistir, sobrellevar, cargar con, transigir, ceder, condescender, compadecerse, conformarse, permitir, tragar saliva, sacrificarse.

Un vínculo afectivo que se ubicara en este contexto semántico, parecería más una reunión de masoquistas anónimos que una relación amorosa. Soportar con indulgencia las agresiones no es sinónimo de amor.

La máxima que rige el amor digno es: “Si no eres capaz de amar y que te amen con dignidad, mejor no ames”.

Walter Riso.

Puedes ver estos temas a profundidad, así como la forma de aplicarlos asertivamente en tu vida emocional y afectiva en la “Guía práctica para no sufrir de amor”. ¡Conócela a continuación!