¡Me harté de esta relación tan egoísta!

Redacción Editorial Phrònesis

El título de este artículo deriva esa frase común al final de algunas relaciones, cuando uno de los actores de la relación percibe que el otro parece no formar parte, que el ‘esfuerzo’ por mantener a flote la relación es de uno solo y que, consecuentemente, no hay en el otro interés de asumir responsabilidades conjuntas. Merecemos amar y que nos amen genuina, plena y gratificantemente. La consigna es clara y determinante: si un amor te hace sufrir, ese amor no te sirve. Revisa si tu relación de pareja es solidaria y vale la pena, o si por el contrario estás luchando innecesariamente por un sentimiento que no es compartido.

Si tu relación es solidaria vas a encontrar que:

  • Los dos están presentes en los momentos difíciles de la pareja.
  • Cada uno se preocupa por el bienestar del otro.
  • Cada quien defiende al otro y a la relación, si se ve amenazada de cualquier forma.
  • Ninguno de los miembros cuentan intimidades a extraños, que puedan afectarlos.
  • Ambos se hacen cargo de las responsabilidades asumidas y están al tanto de lo que le ocurre a la otra persona.
  • Nadie desprestigia al otro, ni a la relación.
  • Luchan hombro a hombro por las metas comunes, sin recostarse.
  • Cada cual siente que puede contar con el otro.
  • Los dos se toman enserio.
  • Ninguno subestima los problemas que pueda tener la relación. 

No es solidario contigo quien ignora tus intereses, los subestima o no hace un esfuerzo para comprenderlos, pese a tus pedidos y reclamos racionales. De ser así, sufrirás irremediablemente, a no ser que decidas salirte de la relación.

Si te sientes identificado con esta lectura o si quieres evitar el tener un amor egoísta y poco solidario, te recomendamos la lectura de la  ‘Guía práctica  para no sufrir de amor’.