Lo que las mujeres no somos capaces de pedir

Redacción Editorial Phrònesis

Apuesto que al leer el título muchos ya imaginan objetos: un caro par de zapatos, una fina cartera o una hermosa joya. Más allá de estos artículos que todas queremos tener (así no sea con motivo de una fecha especial) me pregunto, en este Día Internacional de la Mujer, a qué podemos aspirar ahora, luego de años y años de esfuerzos por ganar un papel importante en la sociedad. ¿Cuál es el regalo que todas merecemos y deseamos, muchas veces en silencio?

Pensé en las miles de conversaciones que he tenido con amigas y familiares; pensé de inmediato que, de hecho, el género femenino ha ganado mucho en materia de derechos y libertades en la esfera pública, pero aún nos queda algo de lo que muchas mujeres no somos capaces de pedir, un buen terreno por conquistar en el plano de pareja y familiar. Además de recordar las vivencias de mis amigas, quise retomar algunas publicaciones del doctor Walter Riso, para encontrarle un poco de sentido a mi análisis.

Justamente encontré un interesante caso que describe la situación de una pareja en la que todo marcha muy bien, excepto por algunas carencias que el esposo trata de explicar con dificultad. Por su parte, la esposa es descrita como una excelente mujer: amorosa, preocupada por su familia, responsable, apasionada con su esposo (casi una mujer de la cual nadie podría quejarse). Sin embargo, “Él sentía que el amor de ella era poco comprometido e indiferente y tenía la firme convicción de que él ocupaba un lugar secundario en su vida”.

El doctor Riso, por su parte, cuenta que cuando conoció a esta mujer le pareció que “era una mujer fiel e independiente. Para ella, el matrimonio no implicaba renunciar a sus amigas y amigos, con los cuales salía de tanto en tanto. Podía ir sola a cine o a un restaurante si su esposo no estaba o si simplemente no le apetecía”. Y justo ahí radicaba el miedo de este hombre. Él creía que al no ‘sentirlo indispensable’, ella constituía esa falta de compromiso e indiferencia que mencioné antes. A mi parecer esta mujer, hace valer también sus derechos en el ámbito familiar y de pareja. Es una mujer que a pesar de no faltar a su esposo e hijos, mantiene identidad propia y defiende su espacio personal.

Este es un caso que se repite en algunas parejas. En otras, es peor. En este ejemplo, el esposo a pesar de sentir esas carencias, acepta y comprende de cierto modo el grado de independencia de su mujer, pero esto no es algo que ocurra todo el tiempo.

Con frecuencia mis amigas tienen dificultades para reunirse conmigo, para tomar un café o realizar cualquier actividad. Pareciera que su tiempo ahora es propiedad de sus parejas. Viendo esto, me parece válido preguntar ¿Por qué no podemos conservar ciertos gustos de nuestra soltería cuando estamos con alguien, sin que eso afecte la armonía de la relación? ¿Por qué el común de las mujeres no somos capaces de hacer valer ese simple derecho de tener nuestros espacios favoritos? ¿Acaso estar en una relación implica renunciar a nuestros amigos y actividades personales?

Creo que esta es una tarea que debemos emprender, es un trabajo que día a día podemos realizar para hacer conscientes a nuestras parejas de que necesitamos contar con espacios propios, tener hobbies o alguna práctica espiritual, salir con amigos o simplemente ir a caminar solas sin que ellos sientan que nos falta interés o que no los amamos por no entregarles nuestra vida en un 100%.  

Esta es mi primera invitación. Seamos capaces de pedir a nuestras parejas esos espacios, que nos dejen disfrutar de esos pequeños placeres que en nada afectan el amor que sentimos por ellos y que no van a irrespetar el amor y la confianza. Asimismo, dejemos que ellos tengan sus espacios, salgan a compartir tiempo con sus amigos o practiquen algún deporte sin la condición de llevarnos a todas partes. Tal vez no sea un trabajo fácil, pero sí creo que con entendimiento, confianza y asertividad se puede lograr. También creo que conseguir este punto de equilibrio en una relación, garantizará las ganas de ambos de compartir momentos juntos, en vez de conducir a la monotonía y a la falta de interés, por estar con una persona cada minuto y cada segundo.

Mi segunda invitación es para que aprovechemos a diario todas estas recomendaciones que, derivados de más de 30 años de experiencia profesional, nos brinda el doctor Riso, pues son increíblemente útiles, prácticas y contundentes; nos abren panoramas que muchas veces no vemos y nos orientan hacia una vida más feliz, sencilla y bien llevada.

Mi tercera invitación es para que aprovechen esta increíble oferta que Editorial Phrònesis, junto al doctor Walter Riso, ofrece hoy, por ser el Día Internacional de la Mujer. Las “Guías prácticas de Walter Riso” con descuentos hasta del 70%.

¡Feliz Día de la Mujer!

Redacción: Alejandra Bayona C.  

Editorial Phrònesis