Lo que debes responder cuando te preguntan “¿Cuánto me amas?”

Redacción Editorial Phrònesis

Una de las preguntas más difíciles que puedes enfrentar en una relación de pareja. Pero cómo no serlo si ni siquiera los más grandes científicos de la historia han podido cuantificar el amor. Tal vez, dentro de su inmensa capacidad cognitiva, el cerebro se ha dado cuenta que lo importante no es encontrar la unidad de medida universal para el amor, sino la calidad de sus manifestaciones. 

Como dice Walter Riso en su “Guía práctica para no sufrir de amor”“Muchos psicópatas dicen amar demasiado a sus parejas antes de masacrarlas”. Para disfrutar del amor no necesitas que te quieran mucho, sino que te quieran bien. Por supuesto, conseguir ambas cosas sería lo ideal. No obstante, es mejor un amor estable, repleto de ternura y alegría, así no llegue a la estratosfera, que un amor desbordado que anda como una bala perdida.

Aquellos obsesionados con las medidas, se han ingeniado, además, el amor espacial: “¿Hasta dónde me amas?”. Si fuéramos objetivamente honestos deberíamos responder que no tenemos idea. ¿Con qué vara medir el amor que sentimos: centímetros, metros, años luz? Una contestación plausible y con cierto aire matemático de consolación, podría ser:

“Si te siento compañera o compañero y sé que puedo contar contigo en las buenas y en las malas, no necesito ni las sumas ni las restas”.

¿Para qué quieres que te amen “más allá de sus fuerzas”? ¡Estarían todo el día fatigados! Mejor que te amen sosegadamente, en el día a día, en el más acá, inventando y embelleciendo lo cotidiano. 

He visto muchos pacientes que se debaten en la encrucijada del cuánto y el cómo, atrapados en una disyuntiva sin sentido.: “No soy feliz, pero  me ama demasiado…”. ¿Y a quién le importa “cuánto” te quiere, si vives infeliz? ¿O acaso piensas que eres poco querible y por eso necesitas sumarle puntos a tu aporreada autoestima? Que te amen “desmedidamente” o de aquí a la China, no demuestra nada respecto a tu valía personal ni garantiza tu calidad de vida. Créeme: la abundancia amorosa, sin la cualidad básica que determina el afecto, vale poco. Incluso, un amor excesivo y fuera de control, puede llegar a ser mucho más molesto y dañino que el desamor.

Para evitar este tipo de cuestiones incómodas, la mejor opción es manejar una comunicación adecuada, sincera, clara y asertiva con tu pareja desde el principio. Puedes aprender diferentes técnicas leyendo la colección “Aprende a fortalecer la comunicación para la convivencia” de los psicólogos Alberto Ferrer y Walter Riso. Este compilado de obras te ayudarán a enfocar tu relación hacia el amor saludable y armonioso. Conócelas a continuación.