Las cuatro consecuencias más comunes de la infidelidad

La baja autoestima

Es característica en las personas que han sufrido infidelidad, pues pierden la confianza y seguridad en sí mismas.  Esta idea de suponer que la pareja ha decidido experimentar con otra persona sus fantasías y sus deseos se vuelve una amenaza constante, reflejo de su minusvalía y un pobre concepto de valor y amor propio.

La depresión

Es un tema de salud que ha incrementado considerablemente en países latinoamericanos, y una causal de ello es justamente la infidelidad. Este sentimiento de tristeza inexplicable, el sentimiento de vacío y la falta de energía para realizar tareas diarias, representa alguna pérdida, esa parte del proceso del duelo donde es inconcebible e innegable aceptar que la persona amada ya no está, ya no te pertenece.

El alcohol y algunas drogas

Son utilizados como des-inhibidores del estado de ánimo, se tiene la teoría de que bajo los influjos del alcohol específicamente, la persona tiene mayor valor en expresar sus emociones y sentimientos. Es común escuchar que la gente ahogar su dolor cuando sufre un desamor y con ello, sin duda, existe mayor tendencia a que una persona que ha sufrido infidelidad llegue a incrementar el uso de sustancias tóxicas.

La violencia

Otra repercusión de índole social y familiar es la violencia, pues cuando se descubre el engaño se destruyen la ilusión y los propósitos con los que se había construido la relación, lo que genera enojo, rabia e ira.

Aquí sólo se mencionan algunas de las repercusiones, pero existen otras tantas que no dejan de ser igual de significativas como las anteriores, por ejemplo: las infecciones de trasmisión sexual, hijos no deseados, el aborto, el abandono, etcétera. Por lo que debemos estar conscientes que la infidelidad no sólo es momentánea, ya que sus consecuencias duran para siempre.