Las 10 señales que delatan a un infiel

Redacción Editorial Phrònesis

Cuando ves ciertos indicadores que se unen, coinciden en el tiempo, aparecen inesperadamente y no corresponden a la costumbre de la persona, la probabilidad de que exista un enredo pasional aumenta sustancialmente. Claro está, hay que ser conscientes que es una probabilidad. No se trata de ver engaños donde no los hay, como hacen los ultra desconfiados y los paranoides, sino de mantener una actitud racional frente a los recelos, hablar con la pareja y comunicar la preocupación o el malestar, sin agresiones ni escándalos. Muchos matrimonios se podrían haber salvado si alguno de sus miembros hubiera reaccionado oportunamente. Veamos algunas de estas señales. 

1. Lejanía afectiva

Por lo general, los pacientes que sufren el alejamiento sentimental de su pareja no aportan datos objetivos: si fuimos amados sinceramente por alguien, nos cuesta mucho aceptar la indiferencia y por eso el autoengaño obra como un paliativo. El mecanismo de defensa que intenta justificar la frialdad del otro, es como sigue: ¿no se supone que es normal cierta lejanía afectiva de tanto en tanto? Pues depende. Un día o dos, vaya y pase; el estrés, el mal humor, posiblemente… Pero si hablamos de semanas o meses de enfriamiento afectivo, la cosa no es normal.

2. Frialdad sexual

Un bajón en el deseo sexual siempre es preocupante. Si no hay enfermedades físicas (v. g. diabetes, hipertensión) o psicológicas (v. g. estrés, depresión) que expliquen el desgano, preocúpate. ¿Que los altibajos eróticos son normales? Siempre y cuando sean esporádicos y no muestren un deterioro paulatino y constante.

3. Preocupación repentina y excesiva por la apariencia física

Obviamente no me refiero a la sana costumbre de ir a un gimnasio y embellecerse. Lo que puede resultar sospechoso es el repentino cuidado por la apariencia física en personas que nunca se habían preocupado su aspecto

4. Cambios inesperados de rutinas: almorzar fuera, llegar tarde, trabajar los fines de semana, etc. 

Si no hay motivos claros y comprobables (no hace falta ser persecutorio para verificarlos), los cambios inesperados e injustificados de las costumbres cotidianas no deben ignorarse. Por lo general, uno no modifica sus rutinas de un día para el otro sin razones válidas y sin explicaciones. No te acuestas con una persona y te levantas con otra, y si esta mutación ocurre, estás en problemas. 

5. Llamadas y/o conversaciones sigilosas telefónicas a horas extrañas o inoportunas 

Es una conducta típica que se asocia a la infidelidad. No necesariamente debes encontrar a tu pareja hablando por teléfono encerrada en un clóset. Lo que debe inquietarte son cosas como el alejamiento y la búsqueda de privacidad cuando alguien llama, el incremento inusual de los “números equivocados” o los timbrazos a horas extrañas e inapropiadas (los amantes se necesitan a cualquier hora). Tres cuestiones a tener en cuenta: (a) no se despega del móvil o corre velozmente a contestar, (b) cuando revisas el aparato, misteriosamente no aparecen los números marcados ni las llamadas recibidas, y (c) las conversaciones son demasiado largas y nunca sabes con certeza con quién habló. 

Los detalles de los otros 5 indicadores de la existencia de un o una amante:

  • Reservado y exagerado del internet
  • Mentiras y contradicciones
  • Problemas existenciales súbitos y fuera de contexto
  • Criticar ahora lo que antes se admiraba
  • Lo evidente: olores distintos, machas en la ropa, gastos excesivos, amigos inexistentes, etc.

los encontrarás en la colección “Aprende a prevenir, afrontar o superar la ruptura causada por infidelidad” de Walter Riso. Conócela a continuación y aprende a tomarle la delantera a las dolorosas situaciones que desencadenan las traiciones amorosas.