La mujer que no se siente amada

Una historia para reflexionar

Redacción Editorial Phronesis

… Cuando le hablo, suelo esperar que sonría conmigo o tal vez una caricia espontánea que elimine de mi cabeza ese pensamiento de no ser la mujer que él ama. No sé si exijo mucho, pero eso de sentir que siempre me queda faltando me llena de tristeza, me llena de melancolía. 

“Las mujeres amamos de una forma y los hombres de otra”, una de esas frases que se escuchan por ahí, entonces si es así, yo respondo: ¿para qué amar si la respuesta de ese a quien amas no es lo que tu anhelas del amor? Yo no me quedo en silencio y sintiendo todo esto en soledad, yo lo hablo con él, con ese hombre que para mi es maravilloso, ese hombre a quien deseo; ese, que no me ama igual, ese, de quien nada recibo, ni un “lo intentaré”, ni siquiera una caricia por consuelo, solo me dice un triste y humillante: “yo soy así”… Esas tres palabras que te dejan fría, sin ganas y con el corazón lleno de tristeza y, por qué no, humillado y melancólico.

Melancólico por el ayer, por los recuerdos del pasado, por los momentos en los que feliz y espontáneamente me abrazaba, me besaba y decía que me amaba… Sí, es que hubo un tiempo en el que él, ese que hoy no puede amarme como quiero, me decía y me afirmaba que me amaba y me deseaba, que era yo la mujer de su vida. No sé si el tiempo y los años, quizá la convivencia, hagan cambiar los sentimiento, solo sé que es algo que no quiero para mi, es algo que no me hace feliz. Siento incompleto ese amor que un día fue, ese amor que hace un tiempo disfruté.

El amor es como un trípode, dice el doctor Walter Riso, cuando afirma que si Eros (deseo), Philia (amistad) o Ágape (cuidado por el otro) llegan a faltar en una relación tarde o temprano aparecerá el sufrimiento, pues son importantes cada unos de estos tres elementos para disfrutar de un amor bueno, sano y sentirse bien en pareja. En la “Guía práctica para no sufrir de amor” puedes conocer más sobre los tres pilares fundamentales de un amor de pareja.