La más grande prueba de amor

¿Te atreverías a hacerla?

Redacción Editorial Phrònesis

Cuando una relación amorosa se acaba de inmediato comienzas a sentir los estragos de perder a quien tanto tiempo, esfuerzo y amor dedicaste. Una ruptura sentimental es una de las más difíciles pruebas de amor propio a las que se puede someter una persona. Nadie quiere sentirse destrozado ni experimentar la sensación de agonía que deriva del final de una unión sentimental, sobre todo si el amor aún existe.

Sin embargo, eso de “morir de amor” dejémoslo para las tragedias shakespearianas, en realidad el amor no es capaz de matar aunque se sienta un profundo dolor, si en este momento estás a punto de decir “adiós” o quieres prepararte por si acaso llega (es difícil escaparse de él) te invitamos a hacer la siguiente prueba, a pensar conscienzudamente en cada una de las frases que encontrarás en los párrafos siguientes y a realizar la más grande prueba de amor que hayas podido conocer hasta hoy. ¿Listos? Aquí va: 

Debes luchar por ti, por tu vida y hasta dónde quieres llegar por ella. No hay opción, debes obligarte, dejar atrás cualquier tipo de excusa y disponerte a hacerlo con las herramientas que dispongas con uñas y dientes, sea como sea, pero hazlo. ¿Quieres sentarte a llorar y lamentarte? ¡Hazlo! Adolece tu injusta soledad y autocompadécete. Pero verás cómo la otra opción, en la cual puedes levantar la cabeza y aplicar una dosis de racionalidad a tu desajustado corazón, es la más gratificante. Si te dejó, si se fue como un soplo, si no le importaste, si te hizo a un lado con tanta facilidad, si no valoró lo que le diste, si apenas le dolió tu dolor, si decidió estar sin tu presencia, ¿no será que, tal vez, no te merece? O si te abandonó porque ya no te ama, porque se le agotaron los besos y las ganas de acariciarte se le convirtieron en tortura, ¿no será que ya no te ama? Es solo una suposición (aunque debes reconocer que una muy viable).

¿Y no será que si fue cruel o se le terminó el amor, ya no tiene sentido insistir en resolver lo que ya está resuelto? ¿No será mejor quemar las naves, cerrar el capítulo y dirigir la atención a otra parte?

No se trata de no sufrir, sino de darle al sufrimiento un giro y elaborar el duelo (procesar la pérdida). No preocuparse por imaginarios y supuestos de “cómo hubiera sido”, sino por lo que realmente es. 

Quienes han sido abandonados tienen algo en común (en la mayoría de los casos), casi siempre terminan por autocastigarse: “Si la persona que amo no me quiere, es porque no merezco el amor” o “Si la persona que dice amarme me deja, definitivamente no soy querible”. La consecuencia de esta manera de pensar es nefasta. El comportamiento se acopla a la distorsión y el sujeto intenta confirmar, mediante distintas sanciones, que no merece el amor. (Conoce las cuatro formas típicas de autocastigarse que utilizan los “abandonados” en la “Guía práctica para no sufrir de amor”).

Surge una duda, ¿no será que de pronto no eres tan culpable como crees? ¿De qué te sirve flagelarte? Ahora que se fue, debes comenzar a vivir de otra manera y retomar lo bueno que tenías olvidado. Todos somos capaces de recuperarnos del fracaso afectivo. Al principio duele hasta el alma, pero al cabo de un tiempo, si eliminamos el autocastigo, la mente empieza a reponerse.

Piensa en las relaciones amorosas que has tenido en tu vida y cómo ahora no te producen ni la mínima rasquiña al recordarlas. Probablemente, dentro de un tiempo, esta última decepción, la que ahora estás padeciendo, quede reducida a un recuerdo insípido y descolorido. Pero mientras tanto debes sobrevivir. Evitar caer en las formas de autocastigo. Rodearte de amigos y amigas de verdad, porque la amistad cura. También puedes acceder a la vida espiritual que tenías abandonada, no se trata de encerrarte en un templo, sino de revisar tu sentido de vida. Las crisis activan la auto-observación y nos obligan a mirarnos desde una óptica nueva. Estos momentos son perfectos para potenciar tu autoconcepto y retomar la importancia que merece tu autoestima. Esa es la verdadera prueba de amor: fortalecer sin miedo ni vergüenza tus virtudes y capacidades; vivir lejos de la infelicidad y la ansiedad. Nadie dice que el amor no te va a doler en algún momento, tampoco que encontrarás el “amor perfecto” (como si existiera), pero tendrás la fortaleza suficiente para superar una ruptura amorosa con mayor facilidad.

Si quieres obtener mejores instrumentos para superar esta prueba de amor genuina, debes leer la “Guía práctica para no sufrir de amor” de Walter Riso, en sus renglones encontrarás maneras eficaces para evitar una mala autoestima y, definitivamente, aprenderás a desaparecer problemas de dependencia afectiva, inseguridad y rechazo. ¿Qué esperas para comenzar?