La importancia del crecimiento personal

Por Walter Riso

Cuando el término se acuñó en psicología, hace ya varios años ya, respondió a una necesidad que provenía de las escuelas humanistas, principalmente de trabajar en el área de prevención psicológica, es decir, apuntalar al desarrollo del potencial humano, crear inmunidad a ciertas enfermedades y una mejor calidad de vida. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones iníciales, el término se fue haciendo cada vez menos científico y más Light y por una influencia anglosajona, el concepto se trasformó en “auto ayuda”, el cual significa “hágalo usted mismo”.

La bien intencionada superación personal, pasó a ser un cajón de sastre. Lo que en otrora fuera “divulgación psicológica” se desvirtuó y perdió el rumbo. Hoy, en el mundo de la investigación y la psicología clínica, se ha retomado el tema de la superación personal con seriedad: hay que hacer prevención y promoción y llegar a la gente con información sustentada y a tiempo.

Hay gente que piensa que su mente ya viene lista y acabada de fábrica, como si en ellos la evolución hubiera dado un salto y alcanzado la perfección. Pero, obviamente, son delirios de un ego que generalmente teme ser descubierto. Un psicólogo experto encontraría más de un rayón en sus discos duros, como los tenemos todos. La salud mental tiene mucho que ver con el mejoramiento continuo y el autoconocimiento, con querer ser menos ansioso y más feliz y cada día optimizar un poco más nuestros recursos psicológicos y emociona

 Aunque es posible determinar varias áreas o dominios donde el potencial humano puede incentivarse con excelentes resultados, señalaré lo que a mi entender constituyen los cinco factores que mejor definen el proceso de crecimiento personal: 

  1. Buscar la coherencia: Que no significa ser rígido e inmutable, sino mantener un núcleo existencial más o menos congruente donde pensar, sentir y actuar se organizan para un mismo lado. Esto no significa que no podamos revisarnos y cambiar de opinión si la evidencia y la lógica nos confrontan a fondo. La gente que no actúa como veleta tiene mejor calidad de vida y obtienen mejores resultados en sus actividades.
  2.   Trabajar en la vocación: Potenciar lo que nos gusta hacer, trabajar en ello y hacer que la pasión y el entusiasmo nos empuje, más que la obligación. En cada uno hay una tendencia que nos permite hacer algunas cosas mejores que otras. A esto lo llamamos: “talentos naturales”, un gusto, una facilidad, una preferencia que cuando la encontramos y tenemos la suerte de permanecer en ella, nos sentimos realizados.
  3.   Amar y ser amados: No hablo de espíritu gregario, sino de estar enamorados, de tener una vida de pareja buena y saludable. El amor, cuando no está contaminado, nos empuja a vivir, a vivir más. Una relación afectiva funcional y satisfactoria tiene impacto en todas las áreas de desempeño.
  4.   Tasarse bien uno mismo: Autoestima sin mucha alharaca, silenciosa y bien administrada. El cuidado del “yo” es el motor del crecimiento interno. Mantiene el sentido de identidad y nos hace responsables de nosotros mismos. El amor propio es el origen de la ética personal que nos indica cómo hemos de vivir.
  5.   Luchar por lo que creemos: Es poner nuestras ideas vitales sobre la mesa y trabajar por ellas. Hablo de principios y valores, lo que es verdaderamente importante para uno, lo que actúa como un monitor de alto nivel. Son las creencias que nos ayudan a marcar límites y a concretar las motivaciones más primordiales de nuestro ser.

Consciente o inconscientemente, la mente humana pugna por desarrollarse. Si le colaboramos, evoluciona; si la bloqueamos, se estanca y disminuye su capacidad de ser feliz. Ten presente algo, para llevar una vida plena y llena de satisfacción debes actuar con asertividad, amor propio y madurez emocional. Gracias a esto, podrás vivir con sabiduría siendo consciente de cómo afectas a las personas que te rodean. Con las Guías Prácticas de Walter Riso, aprenderás a llevar una vida emocional saludable en tu día a día, irradiando una estela que cubrirá tu existencia, la de tus amigos, vecinos, compañeros y, por supuesto, la de quienes más amas.