La función del sufrimiento en nuestras vidas

Redacción Editorial Phrònesis

Que una sensación sea molesta, desagradable o incómoda no significa que sea inútil o merezca extraerse como un apéndice. En el caso de las emociones, siempre existirá una razón de ser para cada una de ellas. Así, el sufrimiento nos ayuda a detectar cuando algo no anda bien a nivel psicológico, del mismo modo que el dolor físico nos alerta sobre un daño o irregularidad en nuestro cuerpo. Aunque podríamos clasificar diferentes tipos de sufrimientos según su importancia, todos llevan consigo una lección que nos conviene aprender.

El sufrimiento es el termómetro del alma, la señal que nos indica el camino para alcanzar el fondo de nuestra consciencia y eliminar los esquemas mentales maladaptativos. Aunque no nos guste, no se puede avanzar sin él; más aún, si lo evitamos, cerramos las puertas de la realidad interior. Es como padecer una grave enfermedad sin siquiera saber de su existencia sino hasta el momento en que nos mata. No se trata de rendirle culto al sufrimiento, ni mucho menos regodearnos en él a la manera masoquista, se trata de comprender su función de manera realista. 

portrait of a lonely girl

Toda situación de estrés o sufrimiento, en nuestro caso, es una oportunidad para estructurarse a sí mismo. En otras palabras, toda transformación real conlleva una dosis de malestar implícito.

Analicemos la siguiente situación para comprender mejor este punto:

Un señor de edad, viudo desde hacía dos años, no había podido superar la muerte de su mujer. No habían tenido hijos y ya no le quedaba familia. Extrañaba muchísimo a su esposa y se sentía sin fuerza para seguir viviendo. Los antidepresivos producían un adormecimiento del dolor, pero su tristeza era demasiado honda como para ceder a la droga. Recordé un caso similar que había sido tratado exitosamente por Victor Frankl, un prestigioso psicólogo humanista sobreviviente del holocausto y decidí intentar el mismo procedimiento.

En una de las citas, le pregunté qué habría ocurrido si la viuda hubiera sido su esposa. Su rostro cambió de inmediato: “Ella no lo hubiera soportado… Era una mujer muy frágil y suave… Y me adoraba”.

Fue cuando su dolor tuvo una nueva visión: “amaba a su mujer más que a nada en el mundo… Desde ese contexto de amor, ¿no es mejor que sea usted el que tenga que vivir la angustia de la pérdida? era el más fuerte… Es como si la estuviera reemplazando… ¿Por qué el sufrimiento no lo ve como un acto de sacrificio, producto del amor? se ha hecho cargo de algo que ella no iba a ser capaz de soportar… Trate de reubicar el sufrimiento, reinterprételo y dele un nuevo valor…”. En ese preciso instante, sin más discursos, comprendió lo que el texto quiere decir.

De esta manera, el dolor psicológico de la pérdida había adquirido un sentido que no tenía antes. Había dejado de ser un sufrimiento inútil, para ser una desdicha noble. El sufrimiento se había transformado en un acto de amor.

En la nueva “Guía práctica para descubrir el poder sanador de las emociones” se muestra una serie de técnicas que te permitirán trascender el dolor biológico y transformarlo en valor, como una manera de complementar las enseñanzas derivadas del dolor fisiológico. Entérate cómo aprovechar el sufrimiento para optimizar tu salud mental leyendo esta nueva obra. ↓