La frialdad mata al amor

Redacción Editorial Phrònesis

Posiblemente alguna vez hayas vivido un amor tan frío como la parte oculta de un iceberg, de esos inexpresivos, lúgubres y tan faltos de calidez que ni siquiera un abrazo directo al sol podría deshelarlo. Caer en ese tipo de relaciones, qué ironía, es un infierno y como tal debes salir corriendo.

Una relación basada en la ternura tiene más posibilidades de ser armoniosa y estable, además, cuando hay una intención mutua por consentirse, comunicarse a diario, jugar como niños (y con ellos, cuando los hay), comprenderse, dedicarse tiempo, sustentar las palabras afectuosas con detalles, por muy pequeños que sean, se propende por la felicidad recíproca; todo lo que puedas hacer para mantener con vida el amor, hazlo.

Un “te quiero”, un roce de manos, un “estás bonita” o “qué guapo estás”, un “te amo, deseo y confío en tí hoy más que nunca”, un beso al despedirse, no uno apasionado, más bien dulce y tibio, pero suficientemente extenso como para dejar tu perfume en su cuello… eso sí que hace vivir y enamorarte más.

Estar junto a alguien que no sepa amarte es una señal inequívoca para huir y seguir adelante con tu vida, ya llegará quien si te ame como lo mereces y de manera natural, no por compromiso.

Tal vez, al iniciar una relación con alguien, la novedad y el deseo sean más fuertes que tú y te hagan pensar que puedas cambiar a una persona fría, pero es común ver que los cambios sean temporales y activados por el miedo a perder la companía del otro. Existirán casos excepcionales donde puedas presenciar una metamorfosis total: “antes era un cubo de hielo y ahora me rodea con la calidez de su ternura”. Sin embargo, la frialdad suele ser reincidente y agotadora. Podrías pasar toda una vida esperando una caricia, una palabra de afecto o una muestra de cariño mientras luchas en soledad por la relación. Esa no es vida. 

Podría llegar a ser muy frustrante ser la parte expresiva de la relación, mientras tu pareja se cubre (y te cubre) de escarcha con el paso de los días. El amor debe existir en los dos, si tú remas y remas sin ver que la otra persona te ayuda, llegará un momento en que tus fuerzas se agotarán.

Cultivar una relación basada en la frialdad, sin mimos ni contemplación, sin caricias ni sonrisas, produce a la larga desamor. Esto puede llegar a ser doloroso para ambas partes. Quien siente la indiferencia, si mantiene una actitud pasiva, terminará por acostumbrarse a la soledadquien es indiferente, vivirá tanto tiempo en ausencia de afecto que, al reaccionar, será demasiado tarde. Como nos comentó una seguidora de nuestra página de Facebook: “Esperé tantos años, detalles y tiempo que finalmente me acostumbré a la soledad y hoy esa persona hace todo lo que no hizo en 15 años y, por más que quiera, todo lo que siento es indiferencia”.

Las relaciones de pareja funcionan como balanzas, cuando uno de los dos da más mimos, cariño, amor, ternura y atenciones que su pareja, se sentirá menos querida, correspondida o amada, al final, será consciente que es mejor terminar esa relación, porque no le conviene. Es necesario equilibrar la balanza, pero no en escasez, sino en aporte continuo. Cuando se ama, es fundamental ser sinceros y honestos desde el principio. Es mejor un dolor fuerte de entrada, que toda una vida bajo la pena del engaño.

Recuerda que solo existe una vida, ¿la vas a dejar pasar así nada más? ¿Junto a alguien que ya no quieres o que ya no te quiere? No es un delito dejar de sentir algo por alguien, estás en total libertad de hacerlo, pero sí es un error estar junto a alguien en una relación nada constructiva, sin amor, atención, detalles, sumergidos en la monotonía de las “parejas por compromiso”, cuando puedes dar por terminada esa relación tóxica, disfrutar de tu soledad por elección, en tranquilidad emocional y abrir las puertas a la vida. Es mejor disfrutar tu propia compañía a plenitud hasta que llegue la persona con quien realmente puedas ser feliz. Concédete el tiempo que necesites para aprender a vivir el amor saludablemente.

Para concluir, te traemos una recomendación adicional. El psicólogo y escritor Walter Riso ha dedicado gran parte de su experiencia profesional a estudiar y escribir sobre este fascinante sentimiento del amor. Te presentamos una nueva colección que tiene cuatro de sus obras con contenidos dedicados a ello:

  • La novela “Amor divina locura”.
  • El audio-libro “Hablemos de amor con Walter Riso”.
  • El video-conversatorio “El amor, desde el punto de vista juvenil”.
  • Su más reciente documento, el “Manifiesto para la liberación afectiva”

El autor quiso juntarlas en esta interesante y entretenida colección para tu aprovechamiento. Comienza a aprovechar sus contenidos ahora, te divertirás mientras aprendes del amor: