La diferencia entre “pertenecer” y “participar” en una relación de pareja

Redacción Editorial Phrònesis

Debes aprender a diferenciar dos conceptos básicos si quieres llevar una vida afectiva saludable. Existen, al menos, dos maneras de involucrarse en una relación: pertenecer o participar.  

Pertenecer, es identificarse de lleno con la pareja y/o mimetizarse en ella, tal como lo hace el camaleón, cuando se confunde con el ambiente donde habita para sobrevivir a los depredadores.

“Pertenecer” a la pareja es volverse totalmente semejante y renunciar a la propia singularidad. Por eso el “sentido de pertenencia” hay que tomarlo con pinzas. “Ser” de un equipo, un grupo o una institución, puede convertirse fácilmente en fanatismo y extraviarse en la obediencia debida.

Por el contrario, participar en una relación afectiva significa estar vinculado de manera activa y no pasiva. Se está allí porque se quiere, en pleno uso de la individualidad, ejerciendo el derecho a disentir.

En esta lógica participativa, tal como la llama Savater, el autoritarismo y las distintas formas de dominación no tienen cabida. Si estás enamorado o enamorada, no perteneces a tu pareja, participas en una relación.

Walter Riso asegura en su “Guía práctica para no sufrir de amor”: “No eres parte de la persona que amas. Aquí no hay costillas extirpadas ni nada por el estilo. Eres participante activo del enlace que ha producido la conjunción del amor, las metas, los valores, los deseos y muchas cosas más. En realidad, no formas parte del ‘club de los enamorados’ ni  de ‘la legión de supercasados’,  porque no existe tal”.

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