La cita más importante de tu vida

Redacción Editorial Phrònesis

¿Qué harías si recibieras un email, un mensaje de texto con la fecha, hora y lugar de la cita más importante de tu vida? ¿Y qué tal si, además, te dicen que será con la persona que más te interesa y a quien más amas? Podrían pasar por tu mente muchas personas, pero, con sinceridad ¿a quién crees encontrar allí? Tal vez te lleguen a la mente personas cercanas: tu pareja, tus hijos, tus padres, tus amigos e, incluso, alguien relacionado con tu realización profesional.

Ahora bien, para picar un poco más tu curiosidad, agreguémosle un aliciente más a este ejercicio ¿qué tal si, además, en esa comunicación anónima, te piden imaginar a la persona perfecta, según tu percepción y tus ideales? Tómate un momento para pensar.

Qué tal ahora, ¿hay imágenes más claras en tu mente? ¿O, por el contrario, se sumaron más personas a la lista? No te preocupes, no intentamos confundirte ni jugar con tu tiempo en vano; al final, valdrá la pena. Sólo una cosa más: ponte un momento en el lugar de quienes pasan más tiempo contigo y pregúntate ¿en quién pensarían ellos? Seguramente, hablar de la persona ideal o de las preferencias físicas más atractivas ha sido tema de conversación en algún momento. “¿Con quién te gustaría salir?”, “¿a qué celebridad del cine o de la música te gustaría invitar a comer?” y preguntas de ese mismo corte son comunes dentro de nuestras fantasías.

¿Ya sabes a quien te encontrarías en la cita más importante de tu vida? Seguramente ya tienes a alguien en mente. Pero, si te dijeramos que a ese encuentro únicamente puede ir una sola persona ¿cambiaría en algo lo que tenías en mente? Es muy posible que sí. Este pequeño ejercicio, podría decirnos mucho acerca de qué tan importantes nos consideramos a nosotros mismos como para considerarnos más valiosos que cualquier otra persona en el mundo. ¿Pensaste en algún momento encontrarte contigo misma/o al llegar a esa cita? Si fuiste la última opción, eres parte de una gran cantidad de personas que ha dejado sesgar su idea sobre su propio cuerpo y las evaluaciones hechas sobre él por las relaciones establecidas con las personas. La autoimagen está estrechamente ligada al autoconcepto y a qué tanto te gustas a ti mismo o a ti misma. 

Las convenciones sociales son implacables; el aspecto que adopta físicamente nuestro cuerpo es tan atractivo o repulsivo como la sociedad lo determine. Es un principio claramente excluyente: “Estos son los parámetros establecidos, y si no los cumples, quedarás fuera del club de los afortunados”. La buena noticia es que no existe un criterio universal o absoluto de la belleza. Las experiencias personales y sociales en tu entorno más cercano, las ideas inculcadas por las convenciones sociales y los medios de comunicación te van enseñando el patrón ideal de lo hermoso. De esta manera vas entendiendo tu autoimagen.

Es una tarea difícil luchar en contra de estos parámetros que nos bombardean constantemente, aunque no es imposible. En el ejercicio anterior, seguramente hubo muchos que, sin lugar a dudas, se encontraron en la cita más importante de sus vidas con ellos mismos, una merecida ovación de pie para ellos. Es cuestión de amor propio, trabajar en fortalecer la autoestima y potenciar las cualidades que nos componen. En la “Guía práctica para mejorar la autoestima” del psicólogo y escritor Walter Riso, encontrarás diferentes técnicas para hallar la capacidad genuina de reconocer, sin vergüenza ni temor, las fortalezas y virtudes que posees e integrarlas al desarrollo de tu vida para hacerla más saludable y llevadera. Comienza a leerla ahora.