“Hagamos el amor, pero… apaga la luz”

Redacción Editorial Phrònesis

A muchos hombres se les cruza por la cabeza una misma pregunta: ¿por qué algunas mujeres en la intimidad, suelen cubrirse la cara y decir: “pero… apaga la luz”? La respuesta podría radicar en que, en medio de esta sociedad machista y llena de prejuicios y estereotipos, se sienten inseguras sobre su apariencia física. ¡Como si su cuerpo no fuera ya por naturaleza misma lo suficientemente bello! Cubrirse la cara pareciera una señal de vergüenza porque no quieren ver cómo reaccionará el hombre (ese hombre, quizá lleno de prejuicios) al ver su cuerpo completamente desnudo.

Los hombres deben entender que hay mujeres que pueden llegar a sentirse confundidas con su cuerpo, sobre todo al momento de tener sexo. Ya sea que este momento se acerque o no, una relación sana debe promover la confianza mutua.

Existen hombres que (caramba, sin condenarlos, ni siquiera se han detallado frente a un espejo) hacen sentir a las mujeres inseguras de sí mismas, haciéndolas pensar que su cuerpo no es suficiente y las llevan a arrastrar su autoestima por el suelo. Esto no es sino la expresión de la inseguridad y el egoísmo que hay en ellos. ¿Cuántos de esos hombres son unos Adonis?

Las mujeres deben aprender a activar el amor propio, no por narcisismo ni egolatría, sino por la importancia de reconocer las virtudes que las fortalecen e integrarlas en sus vidas para hacerlas llevaderas y saludables.

La próxima vez que una mujer sienta esta inseguridad, el hombre debería descubrirles y besar su rostro, acercarse  a su oído y susurrarle que tiene un cuerpo hermoso, tomarla entre tus brazos y dejar que el sexo pase a un plano secundario.

Antes de cualquier cosa, darle la seguridad de que su cuerpo es naturalmente espectacular y agradecerle a esa mujer por permitir que ocurra este momento. Si no, mejor que no haya sexo (ni nada): porque simplemente ese hombre no la merece.

La visión negativa que se tiene de uno mismo es un factor determinante para que aparezcan trastornos psicológicos como fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad interpersonal, alteraciones psicosomáticas, problemas de pareja, bajo rendimiento académico y laboral, abuso de sustancias, problemas de imagen corporal, incapacidad de regular las emociones y muchos más. En el amor, la mala autoestima es una de las principales razones para que aparezcan problemas de dependencia, inseguridad y rechazo. La conclusión de los especialistas es clara: si la autoestima no posee suficiente fuerza, viviremos mal, seremos infelices y ansiosos.


Profundiza este tema en la “Guía Práctica Para Mejorar la Autoestima” del psicólogo y escritor Walter Riso y disfruta de la maravillosa experiencia del amor.