Este pequeño gesto, cambiará tu vida

Redacción Editorial Phrònesis

Las emociones pueden llegar a tener tantas cualidades como capacidades queramos explotar de ellas. Incluso, con pequeñas manifestaciones. Intenta salir un día cualquiera y llevar tus actividades curriculares con una buena sonrisa dibujada en tu cara. Como la gran mayoría de las emociones (si no todas) la alegría es contagiosa, te sorprenderás del enorme cambio que se produce con un sencillo gesto. 

Por supuesto, este experimento de pequeña escala, es solo una muestra de lo que podría llegar a hacerse si se explota el poder de las emociones; además, es totalmente opcional. Pero Walter Riso, en su más reciente obra, la “Guía práctica para descubrir el poder sanador de las emociones”, demuestra, mediante un ejemplo real, el sorprendente alcance del potencial que llevamos dentro: 

Una mujer de 35 años que asistía a nuestro centro psicológico debido a una depresión ocasionada por la imposibilidad de tener hijos, llegó un día a la consulta con la terrible noticia de que se le había diagnosticado un melanoma avanzado.

Como era obvio, la terapia dio un giro y se orientó a brindarle ayuda para enfrentar el cáncer terminal. Lo sorprendente ocurrió cuando al mes de haberse presentado estos hechos, la paciente descubrió que llevaba dos meses de embarazo. 

La inesperada noticia produjo un impacto abrumador, tanto en el equipo de terapistas como en su familia. Tantos años tratando de estar encinta y cuando por fin se logró la meta, aparecía un cáncer devastador que arrasaría con dos vidas.

No obstante y pese a todo, ella comenzó a preparar el ajuar del bebé como si nada hubiera ocurrido. Inexplicable y repentinamente, su estado de ánimo había mejorado, estaba más activa, animada y contenta que nunca.

Pues, contra todos los presagios negativos de los exámenes, la incredulidad de los especialistas, oncólogo y psicólogos incluidos y el escepticismo de su esposo, la señora sobrevivió.

En la actualidad, ella y su hijo de 12 años gozan de excelente salud. Cuando en una ocasión se le preguntó cómo se sentía después de haber ganado semejante batalla, contestó: “No sé… Estaba tan feliz de haber quedado embarazada… Creo que no libré ninguna batalla…Yo no luché…Solamente me sentía la mujer más dichosa del mundo. Dios me mandó el bebé y no podía defraudarlo”.

Este relato, más allá de la espectacularidad que suele acompañar los casos de recuperación espontánea, enseña algo muy bello y sencillo: la alegría y el amor van de la mano. La alegría es la risa de Dios”.

En tus emociones se encuentra un gran poder, capaz de potenciar tu salud mental y física como no te imaginas. Si quieres saber más acerca de esta fantástica potestad, te recomendamos leer una de las más recientes colecciones articuladas en conjunto con el mismísimo Walter Riso, allí encontrarás la manera más efectiva de sacar todo el potencial que tienen tus emociones. Conócela a continuación y disfruta de su valioso contenido, creado especialmente para mejorar tu vida: ꜜ