Enamorado de un recuerdo

Un paciente se negó a pensar que su novia ya no lo quería como antes. Esta es una de las conversaciones que tuve con él: 

Terapeuta: Me dices que ella ya no es la misma, que se acabó la seducción, que ya no es cariñosa contigo y que incluso a veces no te trata bien, entonces, ¿por qué sigues con ella? 

Paciente: Yo sé que ella me quiere, aunque no me lo demuestre igual.

Terapeuta: En realidad ella demuestra todo lo contrario. Pasearse con otro hombre frente a tus narices y besarse con él no me parece “un cambio en la manera de amarte”.

Paciente: Después me pidió disculpas…

Terapeuta: Difícil de procesar, ¿verdad?, ¿no estás cansado de sufrir y esperar que ella recapacite? 

Paciente: Sí, sí, pero lo que vivimos fue tan maravilloso, ella fue tan especial conmigo.

Terapeuta: Eso fue hace ocho meses, eran otras condiciones, estaban en la euforia del encuentro inicial. Los comienzos siempre son encantadores. Lo importante es ver cuando eros se calma. 

Paciente: ¡Es que yo la quiero! 

Terapeuta: Pregúntate a quién quieres en realidad: ¿a la mujer que me describes ahora o a la que conociste hace unos meses? Esta mujer presente no es la misma que guardas en tu memoria. Ella ha cambiado, al menos no siente lo mismo por ti. 

Paciente: ¿Quiere decir que estoy enamorado de una ilusión?

Terapeuta: Tu sentimiento tiene un componente de realidad evidente, ella no es totalmente un invento tuyo. Pero creo que estás enamorado de un recuerdo, amarrado al pasado feliz. Además, guardas la esperanza de que ese ser maravilloso aparezca otra vez en tu vida. Cuando pasó la tempestad de la pasión y la novedad, tú quedaste con un remanente afectivo, ella no. 

Paciente: ¿Y usted cómo sabe si ella no va a volver a ser la misma? 

Terapeuta: No lo sé. Lo que me interesa saber es hasta cuándo vas a esperar, cuál es tu límite y tu resistencia psicológica. Recuerda que esto te puede enfermar seriamente. Cuando estás frente a ella, su cuerpo, su olor, su voz o su mirada activan tu memoria y la imagen que tanto añoras, eso te impide olvidarla o alejarte definitivamente. Insisto: esta mujer no es la que amas, amas a la otra, a la que ya no está. Hay que aprender a perder, sobre todo en el amor.