Email a mi amor indeciso

Asunto: Ya no voy más

Desde hace tiempo he visto algo extraño en ti. Es algo en tu semblante, como una especie de cansancio que no había visto antes en nadie. Como si cargaras a cuestas un insoportable conflicto que te desgasta. Hace rato veo cómo tratas de acoplarte a una contrariedad que te cubre y te revuelca, te lleva al cielo y te devuelve al suelo. ¿Por qué dices que sí como si fuera un “no”? ¿Por qué dices que no con cara de “sí”? Estoy junto a ti y caes víctima del aburrimiento, tu rostro luce cansado y estresado, pero si nos separamos mi teléfono se llena de mensajes como: “no puedo vivir sin ti”, “te extraño”, “te necesito”. Pareciera un mal sueño que se repite eternamente, donde todo es confuso. Así siento tu amor por mí: incapaz de definirse, inconcluso, indeciso.

¿Cómo manejar semejante marejada sin ahogarse? ¿En qué punto logras organizar tal nivel de contradicción? ¿Cómo resuelvo esta duda sistemática si no logras expresarte con claridad? Te veo y estás como atrapado por arenas movedizas: cuanto más te esfuerzas por salir, más te absorben.

Ya había escuchado antes de personas que sufrían de amor fragmentado e indefinido por causa de la desesperación. Gente que intenta resolver la indecisión del otro escudriñando las causas, dando razones, modificando su manera de ser, haciendo y deshaciendo con intenciones solapadas sin mucho resultado. Ahora que vivo esta situación, sé muy bien de qué se trata.

De verdad te digo: esta relación va rumbo al fracaso. No quiero a alguien a mi lado de la filosofía “ni contigo, ni sin ti”. Me aterra la idea de quedarme inmóvil o girando en un mismo círculo quién sabe por cuánto tiempo.

No soporto estar a tu lado sintiéndome incapaz de disfrutar nuestra relación por culpa de tu baja tolerancia a la frustración y tu alta exigencia irracional. Y ni hablar de los tiempos lejos de ti; no concibo esos repentinos ataques de nostalgia que te hacen soportar lo que antes te parecía espantoso.

Ya no quiero más batallas campales cada vez que nos vemos, ni despedidas repletas de perdones torturantes y buenas intenciones. ¡No más de este amor bipolar!

Sé que merezco un amor mejor y seguro de sí. Reconozco que no fue fácil tomar la decisión de terminar contigo, pero prefiero recordar con alegría los pocos momentos agradables que tuvimos a seguir viviendo un karma que se repita una y otra vez. Aprendí a amarte con tu forma de ser, pero sé que debo alejarme, porque tu manera distorsionada de amar me genera incomodidad.

Te doy un consejo de todo corazón: ama con decisión, no permitas que el “quiero” y el “no quiero” interactúen mutuamente. No dejes que el miedo al compromiso y el apego sexual luchen todo el tiempo por convivir al mismo tiempo dentro de tus futuras relaciones amorosas.

En verdad, deseo que seas feliz y hagas feliz a alguien.

¡Vaya mensaje! ¿Verdad? ¿Te sientes identificada/o con este embrollo? ¿has vivido una circunstancia similar o sabes de alguien que lo esté haciendo? Posiblemente te resultará extraño escuchar que esto sea posible, pero no por eso estás exenta/o de vivir una relación de estas. Si quieres tener la información adecuada y el temple tanto para enfrentar como para solucionar este tipo de situaciones, te recomendamos la “Guía práctica para no sufrir de amor” del psicólogo y escritor Walter Riso. En ella podrás encontrar un espacio de reflexión para desarrollar estrategias cognitivas y esquemas afectivos adecuados.

Recuerda: “Si alguien duda que te ama, no te ama. Directo y a la cabeza. Que no te vengan con cuentos: a los enamorados de verdad hay que frenarlos, no empujarlos”


Walter Riso