Elegir bien con quién, el primer paso para no sufrir de amor

Redacción Editorial Phrònesis

Uno de los temas en los cuales el psicólogo y escritor Walter Riso ha enfocado sus publicaciones y estudios ha sido el sufrimiento por amor: “Se sufre demasiado por amor, ¿quién no ha sufrido alguna vez por estar con la persona equivocada, por sentir un descenso en el deseo o simplemente por la caricia que nunca llegó? No hay nada más hipersensible que el amor, nada más arrebatador, nada más vital. Renunciar a él es vivir menos o no vivir”. afirma el escritor.

En su ‘Guía práctica para no sufrir de amor’ sugiere una serie de recomendaciones y actividades que llevan al lector hacia el alcance de un disfrute del sentimiento, de manera saludable y responsable. A continuación les ampliamos uno: Elegir bien con quién.

Es absurdo que te niegues el amor por miedo a sufrir ¿Eres tan cobarde? Pues bien, el primer paso, y quizás el más relevante para no sufrir de amor, es elegir bien o al menos reflexionar un poco antes de involucrarte, darte un tiempo para que puedas evaluar los pro y los contra, donde te proyectes al futuro, así sea a corto plazo, días u horas. Si te ha ido mal algunas veces, la salida más inteligente es revisar por qué ha sido así. Sentarte con cabeza fría a evaluar las causas. Si no tienes claro qué falló en el pasado, seguirás de tumbo en tumbo. 

Había una vez un gato que se sentó sobre un fogón prendido y se quemó la cola, y a partir de ese momento decidió quedarse toda su vida de pie. ¿Qué le faltó al gato?: capacidad de discriminación, la clave de todo aprendizaje (Dónde y cuándo).

Afrontar el miedo no significa cerrar los ojos y tirarse al abismo, sino abrirlos bien. Desilusionarse del amor es desilusionarse de la vida, no puedes vivir en el desamor sin enfermarte, nadie puede, enfrenta la próxim relación con valentía. Junta el corazón con la prudencia y haz una alianza estratégica que te permita moverte en los puntos medios.  

De ahora en adelante no dejarás que la emoción sea exclusivamente la que tome la decisión. No implica aniquilarla, sino calibrarla; reprimirla sería como querer curar un dolor de cabeza cortándole la cabeza al paciente.

Te invito a meditar a partir de este cuestionamiento: Si supieras que sólo después de diez fracasos afectivos consecutivos estaría esperándote la persona ideal, si ése fuera el requisito que te impusiera algún dios malévolo, ¿renunciarías a la felicidad de conocer a esa persona? ¿No pasarías por los diez obstáculos?

 Recuerda:

  1. Elegir bien con quién vas a estar, ya sea para dar comienzo a una relación, para casarte o, incluso, para tener una aventura.
  2. Tener claro quién te merece y quién no.
  3. No te regales, no te rifes, no dejes que la soledad decida por ti.