El reto del desapego

Redacción Editorial Phrònesis

Sentir que no podemos separarnos de las cosas, las personas o las situaciones, representa una de las decisiones más difíciles en la vida, sobre todo cuando hay emociones y sentimientos fuertes de por medio.

Para hoy, queremos proponerte un sencillo reto que te permitirá comenzar a familiarizarte con el estilo de vida anti-apego. Preparadas y preparados:

Cierra los ojos y trata de pensar que estás conectado con los objetos y personas de tu mundo inmediato. Trata de romper el aislamiento mental. Imagínate que la realidad material tuviera infinidad de capas y lograras descender por ellas hasta encontrar que en la profundidad subatómica somos exactamente la misma energía. Como si todos fuéramos puntas de icebergs aparentemente desconectadas, pero unidas por un continente subterráneo.

No estás solo. El aislamiento es una ilusión. Todo afecta a todo. Aunque no se note inmediatamente, lo que ocurre en otras latitudes, tarde que temprano, influye sobre ti. Eso implica que lo que hagas con tu vida afectará a otros. Tú eres el mundo. Eres la consciencia de la humanidad, y si lo asumes así, entenderás que tu responsabilidad es tremenda y apasionante.

Puedes comenzar a leer sobre religión. ¿Por qué no? ¿No te parece interesante investigar las religiones comparadas? El budismo, el catolicismo, el hinduismo, el cristianismo, el taoísmo, el judaísmo y el islamismo. ¿No estaremos hablando de lo mismo en distintos idiomas? Aunque el conocimiento no necesariamente genera el fenómeno de la fe, puede enriquecerla y evitar que caigas en el pensamiento mágico, la credulidad extrema o la ignorancia. 

Einstein decía: “Sostengo que el sentimiento religioso cósmico es el motivo más fuerte y más noble que anima la investigación científica”. La ciencia te pone los pies en la tierra para que puedas saltar más lejos. Intenta leer teología. Indaga en las creencias, asiste a algunos cultos, conversa con los creyentes y los ateos. Investiga. No para elegir, sino para conocer. La posición existencial que asumas irá apareciendo sola. Se irá gestando en ti sin mucha alharaca y sin tanta pompa. Dios casi no habla, pero cuando lo hace, su lenguaje es inconfundible. El escritor griego Nikos Kazantzakis lo expresaba así: “Dije al almendro: ‘Háblame de Dios’, y el almendro floreció”.

Encuentra más técnicas para la independencia emocional y afectiva en la siguiente colección de obras del psicólogo y escritor Walter Riso.