El mensaje que me liberó

Escrito por un anónimo amor náufrago

Redacción Editorial Phrónesis.

Hace un tiempo alguien nos contó una historia impactante, con la única condición de mantener su nombre en el anonimato. Esta persona fue interceptada por el destino y logró ser testigo de una jugada que, tal vez, tenía preparada para cambiar su vida en un instante.

En un día común y corriente, durante una pequeña pausa de su rutina diaria, esta persona se encontraba disfrutando de un café espresso en una calle muy concurrida. De repente, un fuerte sonido llamó su atención: un camión de refrescos se detuvo estrepitosamente para evitar atropellar a un desprevenido transeúnte que se cruzó frente a él. El fuerte frenazo hizo que varias botellas salieran volando por todas partes, ¡un completo desastre!. En medio del caos, llegó directamente a los pies de nuestro protagonista una de estas botellas. Además de notar que no se quebró, algo más llamó su atención: dentro había un trozo de plástico. Sin más, la levantó, se acercó a revisar y se sorprendió al notar que ese objeto extraño era una pen drive o memoria USB. -¿Cómo llegó ahí?- se preguntó curioso. Inmediatamente se dirigió a su departamento, necesitaba saber qué había en su interior.

Luego de averiguarlo, quedó atónito, casi sin respiración. Solo había un documento de texto que decía lo siguiente: 

“Hola, mi amor:

Hace rato he querido decirte algo importante pero no encuentro las palabras adecuadas. No sé cuántas veces he escrito y borrado intentando comenzar esta carta. Creo que dejaré salir las palabras de mi corazón y ya. Quiero hacerte saber cómo me siento con nuestra relación. No resisto más, quiero parar con esto, me harté de esta situación. Presta atención a mis palabras o esta se convertirá en una carta de despedida; tú decides.

Quiero eliminar las excusas absurdas y sin fundamento que usas para evitar hablar de los dos, de nuestros problemas. Finges estar ocupado o preocupado por algún asunto de tu trabajo o te inventas la manera de cambiar de tema; no quiero más esa actitud, con ella no se solucionarán los inconvenientes entre ambos. En cada intento por esconderte de una conversación, solo logras aumentar esas cosas que van mal.  

No quiero ver cómo colapsa nuestro hogar por la cantidad de rencores acumulados o por la suma excesiva de rodeos al tratar de definir tu amor por mí. No quiero ser más esa margarita con la que tratas de decidir si me quieres o no me quieres; no perderé todos mis pétalos por tu indecisión. Quiero tu mirada frente a la mía y escuchar tu voz, convencido de luchar junto a mí o de abandonarme. Estoy cansada de estar intercambiando palabras y actos hirientes como si fuera un deporte.   

Quiero ser directa, porque me cansé. ¡Ya no más! No quiero andar más por las ramas, ni estar yendo y viniendo del cielo al infierno cada 5 minutos, quiero dejar de estar enfadada, quiero mirarme al espejo y dejar de ver un ceño fruncido, tampoco quiero encontrarlo en tu mirada, ya es hora de parar con tantos reproches. Me cansé de tus ausencias sin justificación, bajo fríos y estrictos silencios. Eres libre de hacer lo que quieras y como lo quieras, pero si te vas, no regreses: sé libre, lejos de mí. Es mi forma de liberarme de ti, de las hirientes ataduras que ya no estoy dispuesta a soportar más.  

¿Suena duro? Sí. Porque quiero que así se escuche, necesito dejar las cosas claras. Te amo, sería capaz de luchar hasta el cansancio por ti y por el amor que hemos construido a lo largo de los años, pero no voy a dar mi vida por ello, no voy a arriesgar mi bienestar por una vida de inconformidades y dolores a tu lado. No viviré en constante lucha por valorarme y apreciarme, eso definitivamente no lo voy a hacer. Prefiero ser fuerte, hablarte con dureza y determinación ahora a esperar sentada por un sufrimiento que me carcomerá por dentro y en silencio. Ahora decide: ¿esta carta será de salvación o de despedida?”

Al terminar de leer, esta persona sintió un escalofrío que recorrió su cuerpo entero. La expresión en su rostro no pudo cambiar por unos largos y reflexivos minutos. En tanto, llegó su pareja y, de inmediato, la embistió con un abrazo “rompehuesos”. Al rato, y con los ojos ahogados en lágrimas, nuestro protagonista le dijo: “Nunca más jugaré con tus sentimientos, de hoy en adelante, haré que cada día estés más segura de nuestro amor”.

¿De dónde vino ese mensaje? ¿Cómo llegó a ese lugar tan inesperado y extraño? Tal vez de algún náufrago del mal amor que buscó salvación de un mar de dolor en el que se estaba ahogando; tal vez alguien quiso hacer que no se repitiera en nadie más una agonizante y dolorosa situación como esta, no se sabe. El destino tiene formas misteriosas de manifestarse; en este caso, será siempre un enigma que ni siquiera el protagonista de la historia quiso averiguar, lo único importante para él fue el gran impacto que generó en su vida, no le interesó cómo llegó este mensaje, solo supo que necesitaba recibirlo para generar un gran cambio.

A veces nos involucramos tanto con nuestras propias vidas que dejamos atrás o le quitamos importancia a las personas que comparten cada día con nosotros. Si esta historia es cierta, no lo sabemos; sin embargo, nos enseña a no jugar con el amor, pues siempre terminará en sufrimiento: ¡garantizado! Si te encuentras en una situación similar, tal vez sea hora de establecer un límite y decir: ¡Alto! ¡ya no más! La incertidumbre en el amor o esa filosofía de “ni contigo ni sin ti” puede traerte sensaciones placenteras momentáneas, pero no la seguridad emocional y funcional para una vida plena.

Conoce las “Guías prácticas” del psicólogo y escritor Walter Riso, quien logró reunir en ellas diferentes métodos y técnicas para hacer del amor una experiencia saludable y llena de satisfacciones individuales y de pareja. Comienza a conocerlas aquí ⬇