El “lado bueno” de la ira que no conocías

Redacción Editorial Phrònesis

No subestimes la ira. Como toda emoción primaria, está ahí porque es necesaria. Ella te ayuda a defenderte y a no darte por vencido. Te induce fuerza y vigor para enfrentar situaciones difíciles y te permite expresar tus sentimientos negativos. No cometas el error de suprimirla. 

Crazy and cute girl feeling angry.

La virtud no está en enterrar la emoción, sino en aprovecharla constructivamente. Si pones la ira al servicio de fines nobles, su capacidad destructiva se convertirá en energía creadora. No la utilices para dañar a otros o a ti mismo, sino como el mayor motor motivacional inventado por la naturaleza. La rabia es tu ángel de la guarda, o si prefieres, un guardaespaldas cósmico que te administra valentía. Ni rencor, ni agresión, sino honestidad respetuosa. Decir lo que sientas, aunque sea negativo, en un contexto de amor y comprensión.

Si te notas irritable y de mal genio, tu cuerpo te está hablando, está respondiendo a un mensaje que, consciente o inconscientemente, le has enviado. Es posible que alguna frustración sutil, la presión de no poder resolver un problema o alguna indignación olvidada hayan hecho mella en tu humanidad. La ira es imprescindible; si la matizas con afecto, será menos dolorosa, y si le imprimes ternura, un chispazo de sabiduría hará eco en tu corazón. 

A cualquier emoción, por oscura que parezca, le puedes sacar provecho y usarla para evolucionar. Walter Riso, en su “Guía práctica para descubrir el poder sanador de las emociones” te muestra el enorme poder que albergas en tu interior y cómo enfocarlo para llevarte por el camino de la asertividad y la armonía en tu paso por esta existencia.

Conócela a continuación y compleméntala con otras obras de tu interés.