El dulce pecado de darme gusto me hacía darme mala vida

Redacción Editorial Phrònesis

Creer que la autoestima se trata solo de no amarse a uno mismo o de no sentirse bien con la imagen que proyectamos en la vida, es una falla que nos lleva a ir cometiendo errores que van afectando otros aspectos que hacen parte de este tema. Por esta razón hoy queremos compartirles un fragmento de la “guía práctica para mejorar la autoestima” del Dr. Walter Riso donde nos muestra un ejemplo claro de uno de los elementos que hacen parte de una buena autoestima.

Guía práctica para mejorar la autoestima – Walter Riso

A una de mis pacientes le gustaban mucho las fresas con crema, pero cada vez que compraba una porción de ellas se quedaba con ganas de más. Inexplicablemente, nunca había pedido dos porciones o tres o cuatro. Cuando le sugerí que se diera gusto, disfrutó mucho la tarea. Recuerdo que me dijo: “¿Es verdad que puedo hacerlo?”. ¿La razón?: el miedo a excederse. 

Otro señor, con problemas de autoestima muy marcados, solía comentarme que había traído de Italia unas aceitunas muy especiales y que le gustaría comérselas. Cada vez que abría la alacena veía unos cuantos tarros hermosos, grandes y repletos de aceitunas negras y se contenía. El problema radicaba en que cada vez que le in­­­si­­­nuaba a su señora comérselas, ella lo miraba algo extrañada porque no consideraba que fuera una “ocasión especial” que justificara probarlas (eran caras y de edición limitada). En una cita, viendo su preocupación, le sugerí que rompiera sus esquemas (y los de su mujer), tomara uno de los tarros y se lo comiera con todo el placer posible; que las degustara, una a una, sin culpa ni arrepentimiento, como un niño travieso irrespetando alguna norma. Recuerdo que el hombre me miró con gran felicidad, como si yo le hubiera dado permiso, y agregó: “¡Gracias, gracias!”. Cuando su mujer arremetió contra él, por haberse comido dos tarros enteros él solo, el hombre respondió; “Fue sugerencia del doctor”. La premisa es como sigue: si prefieres entregar tu dinero a las farmacias, los psicólogos y los médicos, no te des gustos y reprímete.

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