Dos formas de matar el amor

“El amor tiene dos enemigos principales: la indiferencia, que lo mata lentamente y la desilusión, que lo elimina de una vez”.

Walter Riso

La muerte lenta del amor ocurre con la indiferencia, que es el principal enemigo del amor. El desinterés por el otro desvincula e incapacita. El amor expira en la reiterada mirada ausente, en la caricia que no llega. Casi siempre, la indiferencia de la otra persona duele más que un insulto o un golpe.

La muerte súbita del amor acontece a manos de la decepción: la mezcla de asombro negativo y desilusión. Algunos desengaños son esenciales y destruyen toda forma de admiración, que es una de las puertas de entrada al amor. Es imposible amar a quien no se admira, a menos para nosotros que no somos iluminados y santos. Se puede admirar sin amar, es verdad, pero lo opuesto sólo se concibe desde la enfermedad.

A continuación podrás escuchar la “Reflexión 17” de la Guía práctica para no sufrir de amor (versión audio), del prestigioso psicólogo y escritor Walter Riso, donde nos habla de este importante tema: