Dos cosas que debes anular si quieres un amor sano

Redacción Editorial Phrònesis

Más allá de las razones, en la frontera donde la vista se alza por encima de las causas que te atan a un amor enfermizo, debes pensar si en algún momento te has anulado o destruido para darle felicidad a tu pareja. Es importante identificar esos momentos en los que se ha presentado alguno de estos elementos tóxicos, porque de ello depende una una importante y decisiva revelación: «¿Estoy con la persona correcta?». 

Cuando en verdad ya no te quieren, sea cual sea la razón, hay que deponer el espíritu guerrero y no dar una batalla inútil y desgarradora. Luchar por un amor imposible, nuevo o viejo, deja muchas secuelas. Mejor sufrir la pérdida de una vez que someterse a una incertidumbre sostenida y cruel; mejor un realismo desconsolador que la fe del carbonero, que nunca mueve montañas.

Pero, ¿qué debes tomar en cuenta para saber si tu relación de pareja es insana? Como lo titula este artículo, debes anular dos puntos importantes que intoxican al amor cuando les permites «crecer»: la resignación y el martirio.

Si te dejaste dominar por ellos, estás con la persona equivocada. ¿Qué debes hacer? Alejarte, huir tan lejos como puedas de esa relación. ¡Claro! es mucho más fácil decirlo que hacerlo, por eso te mostramos algunas propuestas para ayudarte a tomar una decisión definitiva para mejorar tu vida emocional y afectiva considerablemente:

Aprende a perder, aunque duela

Debes aprender a discernir qué depende de ti y qué no, cuándo insistir y cuándo dejarse llevar por los hechos. No tiene mucho sentido «convencer» a alguien de quererte (el amor no sigue ese camino), pero sí puedes despejar tu mente para dejar entrar a una persona que se sienta feliz de amarte.

«Si alguien no me quiere, no sabe de lo que se pierde»

Cada gota de energía y sudor que inviertes en lamentarte por lo que podría haber sido y no fue mejor empléala en sanar tu alma. Los que se quieren a sí mismos emplean esta frase afirmativa y orgullosa.

En los amores imposibles, la esperanza se pierde primero

No hay futuro. Realismo crudo: el aquí y el ahora desnudo y sin analgésicos. Te han enseñado a conservar la esperanza hasta el final, y posiblemente sea cierto en algunas circunstancias límite, pero en el amor imposible o en el desamor declarado y demostrado, la desesperanza es un bálsamo. Si ya no te aman, no esperes nada,  no anticipes positivamente: un pesimista inteligente es mejor que un optimista mal informado.

El sesgo confirmatorio: «Aún me quiere»

La esperanza irracional e injustificada hace que la mente distorsione la información y empecemos a ver lo que queremos ver y a sentir lo que queremos sentir: una mirada, una sonrisa, una mueca, un gesto, una llamada; todo es interpretado como un renacimiento del viejo amor.

¿Para qué humillarte?

La humillación en cualquiera de sus formas, suplicar, jurar, «agachar la cabeza», esclavizarse o halagar excesivamente al otro, tiene un efecto bumerán.Malas noticias para los que se adhieren a un amor sin límites: la sumisión, con el tiempo, produce fastidio. Si quedaba algo de afecto, se pierde; si había algo de respeto, se acaba.

Además, debes tener en cuenta que:

  • Los principios no se negocian.
  • Debes rodeartete de gente que te ame.
  • Hay que alejarse de todo aquello que te recuerde a tu ex.

¿Quieres saber más detalles de estas propuestas? Encuéntralos en la «Guía práctica para no sufrir de amor» de Walter Riso. En ella encontrarás las herramientas necesarias para aplicar la técnica del «¡basta!» y las mejores técnicas para combatir el «mal de amor».

Conócela a continuación y compleméntala con otros poderosos títulos de su autoría.