Divorciarse cuando hay hijos: elige tu mejor actitud para este proceso

Las mayores incógnitas que surgen, como padres, al momento de afrontar una separación con hijos de por medio, se vinculan con la relación que tendrán con los mismos, por ejemplo:

  • ¿Cómo mantener un vínculo sano con mis hijos?
  • ¿Cómo hacer que cada momento compartido sea de calidad?
  • ¿Cómo no dañarlos con esta decisión?
  • ¿Puedo brindar una crianza de calidad por mí mismo?

Aunque es necesario asumir una actitud neutral, madura y comprometida en la que se responda con comportamientos ajustados y no impulsivos ni infantiles ante las diferentes situaciones que se presenten, muchas veces una parte de la pareja no lo asume así.

Cuando el otro progenitor no se halla en la misma posición







La mayoría de las veces esto es así. Fundamentalmente quien ha decidido dar el paso con la decisión de separarse suele haber meditado o madurado internamente esta situación, no así la otra parte de la pareja que puede encontrarse rezagada en este sentido, ya que en su mente aun reconociendo las dificultades, guardaba la esperanza de que las cosas se resolvieran de alguna manera.

Generalmente el divorcio despierta emociones contradictorias o cambiantes y, así sea que se haya definido de común acuerdo, la expareja siempre puede tener una experiencia diferente. Entonces resulta saludable no construir expectativas acerca de las reacciones o respuestas de la otra persona ante cada nueva decisión a tomar en conjunto o de cada acuerdo al que se busque arribar.

Cómo hacerlo






Centrarse en estar lo mejor posible y en generar las mejores condiciones para los hijos es una vía válida para encarar el presente y definir lo que va siendo este nuevo futuro. Elegir la felicidad personal con la separación no implica que los hijos vayan a experimentar lo mismo; al menos no inmediatamente. Puede ser que con el paso del tiempo y, si los adultos mantienen coherencia en sus acciones en un estilo de vida saludable y asertivo, los niños aprendan que se puede vivir plenamente luego de atravesar la incomodidad de lo nuevo e inesperado.

Recuerda:

Los niños necesitan a ambos padres, y cada uno desde su postura le va a dar la pauta de estar presente cubriendo sus necesidades físicas, económicas, afectivas y sociales.

Vale la pena asumir conscientemente esta postura por uno mismo y resulta altamente motivador hacerlo también por la salud mental de los pequeños.

Mantener la cordura, la integridad  y una actitud respetuosa y cordial es un enorme desafío: ATRÉVETE.