Del amor al desamor en un instante

Redacción Editorial Phrònesis

La decepción, a pesar del dolor que genera, suele ser ventajosa en muchos casos, ya que obra como un dolor reconstructivo. Decepcionarse es sentir un “desamor instantáneo”, una ruptura esencial respecto a lo que pensamos y sentimos por el otro, debido a que su manera de comportarse ha afectado profundamente nuestros códigos morales o principios. La decepción tiene una dimensión ética que la configura y la arrastra.

Pongamos un caso extremo que ejemplifica lo que quiero significar: Si descubres que tu esposo es un pedófilo (abusador sexual de menores) ¿qué harías? Aunque es posible que alguna mujer, bajo los efectos del enamoramiento, lo perdone, ignore la cuestión o incluso la justifique, es de esperar que la mayoría lo denunciara y lo echara a la calle. La indignación tendría una doble razón: sus actos repudiables y la mentira de mostrarse como no era. Cuando nos desengañamos profundamente de alguien, la admiración se hace añicos y el amor se convierte en fiasco.

Algunos afortunados, al darse cuenta de que la pareja le es infiel, sufren este bajón, este desaliento esencial por el otro y el  corazón henchido se desinfla. La frase es lapidaria y liberadora: “Me decepcionaste…”. Del amor al desamor en un instante. El sistema afectivo se limpia a sí mismo.  

Walter Riso dice en una de sus más recientes colecciones “Aprende a prevenir, afrontar o superar la ruptura causada por infidelidad” lo siguiente:

Si tu pareja tiene una amante y sientes que el amor por él o ella decae sustancialmente debido a su comportamiento, no detengas el ciclo. Deja operar al organismo, él sabrá que hacer. Cuando alguien atenta contra  algunos de tus principios vitales, te lastima o duda de que te quiera, ¿para qué insistes? ¿Para qué te quedas? Algunas personas permanecen atadas al otro porque quieren saber “por qué lo hizo”. Eso no tiene sentido.  Pregúntate mejor qué hizo y cómo lo hizo. La decepción es como un barrido que realiza tu mente para que seas capaz de tomar decisiones más acertadas e intentes renovarte. Es verdad que duele, nadie lo niega, decepcionarse del ser amado es muy triste, pero es altamente saludable cuando estás con alguien peligroso. Lo que debe preocuparte es no generalizar la decepción y meter en el mismo saco a todos los humanos. A esta hora, allá afuera, en algún lugar desconocido, hay alguien dispuesto o dispuesta a quererte y serte fiel”.