Cuatro pasos para aprender a autoelogiarse

Redacción Editorial Phrònesis

Lo que nos decimos a nosotros mismos determina en gran parte nuestra manera de sentir y actuar. Permanentemente, mantenemos diálogos internos y rumiamos sobre esto o aquello de manera consciente o inconsciente, simplemente porque la mente es una parlanchina compulsiva.     

Los siguientes pasos te ayudarán a adquirir la sana costumbre de autoelogiarte:

Paso 1: Sé consciente de cómo te tratas

Esto se logra llevando un registro detallado durante una o dos semanas, donde figure el comportamiento susceptible de autoelogio y lo que te dices después de realizarlo.

Paso 2: Elogiate por costumbre

El segundo paso es estar pendiente, ya sin anotar ni llevar registros, si te elogias, o no, cuando haces algo bien hecho. En las etapas iniciales, el autoelogio debe ser en voz alta (a solas) para que te puedas escuchar: “¡Eso estuvo bien!”, “¡Genial!”, etc. 

Paso 3: Susúrrate a tí mismo el autoelogio

Autoadminístrate el autoelogio en voz baja, hasta que se convierta en pensamiento o en lenguaje interno. Hablarte a ti mismo en silencio, pensar bien de ti y decírtelo.

Paso 4: Ensáyalo

Practica el autoelogio bastante, para que a través de ello se afiance y se vuelva automático, tal como hacemos cuando aprendemos a manejar un automóvil o escribir en el ordenador.

Insistamos en un punto: el autoelogio, como cualquier reforzador, debe utilizarse de manera discriminada, es decir: debe ser selectivo para que no se desgaste y pierda su poder.

Tú eliges qué conducta vas a autoelogiar, pero si quieres mantener su capacidad motivadora, no lo utilices compulsiva y ciegamente. No lo malgastes.

Walter Riso dice en su “Guía práctica para mejorar la autoestima” algo muy cierto: “Autoelógiate cuando pienses que vale la pena, un regalo especial. No es una dádiva que tienes que darte porque sí, sino un regalo que piensas que mereces”. Profundiza más sobre este tema siguiendo hacia abajo: ⬇