Comunicación, el factor vital para la convivencia

Redacción Editorial Phrònesis

Aunque se ha hablado mucho sobre la comunicación eficaz y productiva, pienso que nunca está de más remarcar su importancia y sus implicaciones para la vida diaria, en especial en las relaciones de pareja. Nos guste o no, los humanos estamos inevitablemente entrelazados unos con otros; “enredados”, dirían los físicos cuánticos. Somos una red interconectada de pensamientos, sentimientos y acciones y lo que hacemos, así no parezca, afecta a los demás, poco o mucho, a la larga o a la corta. 

Estamos tan cerca, tan pegados al otro, que todas las realidades parecen convertirse en una. No obstante, la cercanía no basta, a veces parecemos distantes, estar “interconectados” no basta, hay que pasar a relacionarnos y a mantener fluido intercambio de pensamientos. Por desgracia, el aprendizaje social y la cultura nos empujan al mutismo y a la distorsión interpersonal. En la pareja, por ejemplo, a veces se sobrepone el orgullo y dejamos de lado todo lo valioso que se ha construido o que se puede rescatar.

Love and frienship concept. Cheerful couple talking and smiling outdoors.

Si hay un buen intercambio se facilitan los acuerdos  y las conciliaciones prosperan positivamente. Entonces, para lograr una comunicación fluida y saludable, tendríamos que limpiar los canales de la misma. Solo a manera de ejemplo, los psicólogos  proponen guías como las siguientes:

  • Evitar las indirectas y la ambigüedad en los mensajes. Ser claro, directo y asertivo: “Esto es lo que quiero decir”.
  • Verificar que la información ha sido bien recibida. Averiguar si se captó correctamente lo que queríamos decir y no otra cosa.
  • No hacer monólogos. No encerrarse en sí mismo y despreocuparse por lo que el otro piensa o siente.
  • Tratar de no interrumpir. No intervenir a destiempo y no dejar que la otra persona se exprese.
  • Escuchar atentamente lo que el otro está diciendo.
  • Hablar a una velocidad moderada.
  • No preguntar cosas sin sentido u ofensivas.
  • Buscar el lugar y el tiempo adecuado.
  • Poner especial atención en los términos usados y en el tono de voz. 

Estas sugerencias sin duda mejoran el “cara a cara” y la convivencia, pero no son suficientes. Hay un lazo afectivo, también vital en la pareja, que facilita la proximidad y que trasciende las habilidades que señale. Sugiero retomar los vestigios saludables que nos quedaron de nuestros ancestros y acompañar las competencias cognitivas con las emocionales: la mirada, la sonrisa, la atención despierta, la expresión sonora o gestual, la posición del cuerpo. En fin: esa es otra manera de hablar. Un ceño fruncido dice más que media hora de explicaciones, abrir los ojos y la boca al tiempo y aspirar hacia adentro, es más diciente que un lacónico: “Estoy verdaderamente sorprendido”. Expresión facial y paralingüística al unísono, casi tan importante que el lenguaje a secas.

No es que debamos entrar en alguna forma de mutismo, sino que, sin lo prosódico, sin el toque expresivo, el lenguaje se hace computacional. ¿Alguien duda que las lágrimas transmitan información? Para comunicar dignidad no solo se necesita la Declaración Universal de los Derechos Humanos, podemos agachar la cabeza y negarnos a hablar. Es curioso que siendo el lenguaje verbal la cima de la evolución y la base del pensamiento (no la única, pero sí la más importante) todavía sigan vigentes las demostraciones de un cuerpo que se niegan a desaparecer.

Un guiño simpático, un golpecito en la espalda que llega en el momento justo, un apretón de manos efusivo o un abrazo suave y prolongado que nos abarque de lado a lado, nos gratifica el alma: la amistad también es silenciosa. Por eso prefiero hablar de “buena comunicación” y no de “comunicación eficaz”. Se me antoja menos conductista, menos experta y mucho más humana.

Es amplio el análisis de la comunicación, más cuando se examina desde las relaciones de parejas. Con esta nueva colección de publicaciones, que se describe a continuación, encontrarás sinnúmero de reflexiones y contenidos especializados sobre esta temática.
La colección está compuesta por los siguientes productos, en formato digital:

  • El documento “Comunicación en pareja“, escrito por el psicólogo Alberto Ferrer B

Y las obras de Walter Riso:

  • La “Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo”.
  • La “Guía práctica para descubrir el poder sanador de las emociones”.
  • La novela “Amor, divina locura”.

Conoce, a continuación, más detalles sobre cada una de estas publicaciones.