Cómo saber si tu pareja es egoísta

Redacción Editorial Phrònesis

A veces es conveniente poner el romanticismo en remojo, modular el arrebato que ocurre de la cintura para abajo y analizar con cabeza fría si la relación afectiva en la que estamos vale la pena. No estás pagando una penitencia, por lo tanto, el primer deber es para con tu persona. Valentía y afrontamiento, así no seamos héroes y solo estemos sentando precedentes. 

Un amor sin valores que lo guíen es un amor a la deriva, desorientado. La cuestión no es sobre las virtudes convencionales sino de una “política” del amor, donde puedas construir una relación pluralista, flexible y horizontal. Amor de igual a igual, duela a quien le duela.

Walter Riso dice en su “Guía práctica para no sufrir de amor” que los términos “mi clon”, “mi media naranja”, “mi complemento”, “mi alma gemela”: son pura adicción, pura simbiosis.

Querer ser uno, donde hay dos, ¿habrá mayor obstinación? Amor de comunión: cuerpo y alma fundidos, en la mismísima esencia del término. La fusión radical implica tener la misma fe, la misma disciplina y la misma unidad de espíritus.

Es apenas obvio que en semejante amalgama de personalidades no haya nada que dividir, ni partición de bienes ni de cuerpos. No habrá “yoes”, no habrá individualidades. 

Estar fusionado con la pareja es cambiar la autonomía por una conciencia que se pierde en el ser amado y ambos en el universo: amor cósmico. Cuando le pregunto a los asistentes a mis conferencias, cuántos de ellos se sienten totalmente identificados (fusionados, diluidos, “en comunión”) con sus parejas, solo levantan la mano dos o tres personas. ¿No sería mejor, más fácil y pragmático, al menos para los que no vivimos en un “plano astral”, aterrizar la cuestión y buscar una forma de unión más compatible con lo que en verdad somos?

La solidaridad, en cambio,  implica actuar a favor de alguien cuyos intereses se comparten, es decir, al defender los suyos, defiendes también los tuyos. Es una forma de administrar dos narcisismos: “Dado que nadie está exento de egoísmo, intentemos serlo juntos, inteligente y amorosamente”. Y si la benevolencia y la ternura se suman a la solidaridad, no hay egoísmo que aguante. No necesitas un viaje a las estrellas o perderte en la fascinación de los poetas (aunque no sobra) para encontrarle sentido a tu relación.

Tu relación está libre de egoísmo cuando:

  • Los dos están presentes en los momentos difíciles de la pareja.
  • Cada uno se preocupa por el bienestar del otro.
  • Cada quien defiende al otro y a la relación, si se ve amenazada de cualquier forma.
  • Ninguno de los miembros cuentan intimidades a extraños, que puedan afectarlos.
  • Ambos se hacen cargo de las responsabilidades asumidas y están al tanto de lo que le ocurre a la otra persona.
  • Nadie desprestigia al otro, ni a la relación. 
  • Luchan hombro a hombro por las metas comunes, sin recostarse.
  • Cada cual siente que puede contar con el otro.
  • Los dos se toman en serio.
  • Ninguno subestima los problemas que pueda tener la relación.

“No es solidario contigo quien ignora tus intereses, los subestima o no hace un esfuerzo  para comprenderlos, pese a tus pedidos y reclamos racionales. De ser así, sufrirás irremediablemente, a no ser que decidas salirte de la relación”.

Walter Riso.

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