Cómo saber si eres una persona sumisa

Redacción Editorial Phrònesis

Anteponer siempre las necesidades y prioridades de tu familia o amigos, temor a expresar tus puntos de vista por miedo a ser rechazado o no decir lo que piensas de alguien por no herir sus sentimientos así tengas la razón, son algunos de los patrones que identifican a una persona sumisa. Aquí te explicamos cómo puedes corregir este comportamiento. 

La sumisión, definida como la acción de someterte a la autoridad o voluntad de otra persona sin cuestionamiento alguno, puede llevarte a sentir (aunque muy en el fondo de tu pensamiento y tu corazón) ansiedad, miedo o culpa y a acumular rabia internamente por la sensación de impotencia que te genera no poder alzar la voz en contra de situaciones o acciones con las cuales no estás de acuerdo y a las que te dejas arrastrar por una persona o, simplemente, por las circunstancias.

Claramente, este no es un comportamiento saludable ni beneficioso y a la larga, se desencadena en la pérdida de respeto, hacia ti, por parte de quienes te rodean (aplica en el hogar, trabajo, entorno social etc.). No solo eso, con el tiempo algunas personas sumisas alcanzan un cúmulo de emociones negativas que tarde o temprano tienen que explotar de alguna manera.

Estos son los cuatro pensamientos típicos que caracterizan a las personas sumisas: 

  • “Los derechos de los demás son más importantes que los míos”.
  • “No debo herir los sentimientos de los demás ni ofenderlos, así yo tenga la razón y me perjudique”.
  • “Si expreso mis opiniones seré criticado o rechazado”.
  • “No sé qué decir ni cómo decirlo. No soy hábil para explicar mis emociones”.

Si te sentiste identificado con alguna de estas frases, probablemente eres una persona sumisa. Ahora bien, te estarás preguntando ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Cómo puedo cambiar algo que es tan propio de mí? ¿Cuál es el comportamiento contrario a la sumisión? 

La asertividad, la luz en el camino

Alguna vez habrás escuchado la palabra asertividad, sin embargo,  para muchos de nosotros es un término difícil de explicar. La “Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo”, del psicólogo y escritor  Walter Riso, define la asertividad como la capacidad de ejercer y/o defender los derechos personales: decir no, expresar desacuerdos, dar una opinión contraria y/o expresar sentimientos negativos sin dejarse manipular. En resumen, “es un punto medio entre el que se arrodilla y el que aplasta al otro. Implica la defensa de los derechos sin lastimar a nadie”.

Cuando decidas empezar a trabajar en la búsqueda de este punto de equilibrio denominado asertividad, encontrarás muchos beneficios para ti y verás cómo tu vida mejora notablemente. A continuación te damos cuatro razones por las cuales es bueno ser asertivo:

  1. Fortalece el amor propio y la dignidad
  2. Permite una mejor defensa psicológica y nos hace más seguros
  3. Facilita la libertad emocional y el autoconocimiento
  4. Ayuda a resolver problemas y mejorar la comunicación

Si sientes interés por cultivar estas habilidades y quieres obtener mayor orientación sobre cómo dejar de ser una persona sumisa, te recomiendo la lectura de la “Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo”. Encontrarás las pautas que te ayudarán a hacerlo, así como casos reales de este tipo de situaciones que te ayudarán a aclarar tus ideas y dudas al respecto. Además de brindar  valiosa información, esta guía es muy fácil de leer y la puedes descargar y tener siempre disponible como fuente de consulta.

Redacción Alejandra Bayona

Editorial Phrònesis