Cómo recuperar la confianza en mí cuando esa persona me destruyó

Redacción Editorial Phrònesis

Si una relación de pareja está llena de inconformismos como: “Mi pareja me elogia muy pocas veces, no suele darme gusto, no se preocupa por mi salud, me dedica poco tiempo, casi nunca me expresa afecto e, incluso, suele ser ofensiva u ofensivo conmigo”, podríamos dudar vehementemente de la existencia de algún sentimiento de amor.

De manera similar, si nunca te refuerzas ni te premias a ti mismo, si no te dedicas tiempo, si no te expresas afecto, tu autoestima será nula o insuficiente. El amor propio, en principio, no debería ser muy distinto a querer a otros. 

La conclusión de los especialistas es clara: si la autoestima no posee suficiente fuerza, si la visión negativa de uno mismo opaca a la positiva, viviremos mal, seremos infelices y ansiosos.

Disponemos de tiempo para los hijos, la pareja, los padres, los suegros, los vecinos, los amigos,  pero no se nos ocurre utilizar un rato libre en beneficio propio y a solas.

Si se te viene en gana sentarte bajo un árbol sin hacer nada en concreto, más que admirar la naturaleza y jugar con la hierba, no te sientas culpable ni pienses que son ideas irracionales o que estás perdiendo el tiempo. El miedo a caer en el ocio y la pereza ha desarrollado un patrón de conducta hiperactivo tan absurdo que no podemos dejar de estar “dinámicos” y “laboriosos” a toda hora. Conductas como pensar, soñar, fantasear, dormir, meditar o mirar por mirar, son consideradas una forma de malgastar la vida o simple vagancia. Los que piensan de este modo, tendrán serias dificultades en amarse a sí mismos tranquilamente, ya que su pensamiento se centrará en que podrían estar haciendo algo “más productivo” que pasarla bien.

Walter Riso afirma que “Es absurdo que el propio ‘yo’ ocupe  el último lugar de la expresión de afecto que somos capaces de dar. Vivimos postergando las gratificaciones que merecemos y nos decimos: ‘Algún día lo voy a hacer’, pero ese día no suele llegar”.

Los “bajonazos” en la autoestima luego de terminar con una relación de pareja son normales hasta cierto punto. Es decir, no estamos hechos de piedra, es apenas lógico sentir tristeza por una pérdida afectiva. Lo que no es normal, es asumir culpas o responsabilidades que no existen, sobre todo si la o el ex han violentado la autoestima del otro.

Lo mejor en estos casos es recordar la importancia de consentirse y darse valor real sin restricciones. Muchas personas se sienten irresponsables si se exceden o “caen” en ciertas tentaciones ingenuas y no violatorias de ningún derecho, como darse más gusto. Simplemente, han creado la creencia irracional y restrictiva de que recompensarse a uno mismo es un “vicio” ególatra altamente peligroso, así se mantenga dentro de límites inofensivos y saludables.

Si alguien te “destruyó”, necesitas reconstruirte a ti mismo con descaro. En menos de lo que pienses, resurgirás más fuerte y rozagante que nunca.

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