Cómo manejar el estrés por lo que no se dice

Así como es importante hablar, también hay que saber callar. En ocasiones es preferible mantenerse en silencio y evitar así cometer errores por la palabra. Callar es otra forma de comunicar y hasta puede resultar más elocuente. Sin embargo, callar cuando hay algo por decir constituye un mecanismo de represión en la expresión que puede generarnos perturbación o malestar interior. Las dificultades y errores en la comunicación pueden ser generadores de estrés en tanto conllevan arrepentimientos o autorreproches por las fallas cometidas, que se presentan tanto a partir de lo que se expresa como de lo que se calla. A continuación te compartimos 5 claves que Rodrigo Mazo, psicólogo especialista en terapia cognitiva, nos sugiere para poner en práctica.

claves para manejar el estrés por lo que se calla:
  • Mantener el silencio debe ser una decisión, no una represión: El silencio es una opción comunicativa que protege ante la posibilidad de cometer errores comunicativos, pero no puede derivarse de la dificultad o inhibición del sujeto para expresarse.
  • En ocasiones es mejor callar que locamente hablar: En estados de alteración emocional resulta menester conservar la calma y contenerse de expresarse, en tanto no se tiene pleno control sobre el discurso.
  • Postergar la comunicación es una forma de incubar problemas y enfermedades: Muchas veces nos quedamos esperando que llegue el mejor momento para comunicarle algo a otra persona, pero el momento ideal para comunicarse no se debe esperar, se debe crear.
  • El cuerpo expresa lo que calla la boca: Este viejo adagio psicológico tiene sentido cuando se observa que lo que se calla por represión se manifiesta bajo la forma de un síntoma corporal. No resulta fortuito que cuando guardamos algo dentro que queremos expresar, se manifiesten síntomas físicos en los diversos sistemas del organismo. Somatizar es traducir un problema psicológico en una dificultad orgánica.
  • Considerar que los asuntos pendientes deben cerrarse: Los asuntos que no se concretan, no se cierran y quedan gravitando en torno a nosotros, resultan generadores de estrés. Dejar asuntos inconclusos o mensajes pendientes por expresar, es la cuna de muchas manifestaciones patológicas.

A manera de conclusión, la comunicación efectiva consiste en saber expresar y saber callar como respuesta a las demandas implicadas en cada situación que enfrentamos. La comunicación asertiva, como forma de expresión adecuada de nuestras intenciones, intereses y emociones, tiene componentes verbales, no verbales y paralingüísticos (tonalidades del mensaje), que deben conjugarse de manera armónica para darle matices adecuados al discurso. Lo importante es desarrollar habilidades sociales comunicativas que nos permitan una mejor interacción con los demás. Si quieres saber cómo ↓