Cómo despedirse de un amor sin que duela (mucho)

Redacción Editorial Phrònesis

En ocasiones, el amor se desvanece tan sutilmente como se desciñe la niebla y eso lleva a muchos a permanecer al margen del proceso, en un estado de confusa lejanía donde el amor sigue existiendo intensamente sin saber que, para el otro, ya nada funciona como en la  época rosa de la relación. 

Soltar a quien ya no puede quedarse puede ser más complicado de lo presupuestado, pero a veces resulta más difícil decidir el momento adecuado para marcharse. ¿Y no es para menos, la nostalgia de los momentos compartidos en el pasado se adhiere a la mente y al cuerpo suplicando la posibilidad de un futuro. “La piel tiene memoria”, escribió el poeta inglés John Keats… Y quienes han amado profundamente con cada fibra, con todo lo que son y lo que tienen, conocen el significado de esas palabras.

Para quien ama, la idea de soltar no es solo dolorosa por el precio de la despedida sino por la amenaza del arrepentimiento, de no ser capaz de asegurar a uno mismo que realmente ha llegado el tiempo de partir y echar raíces en otro sitio, en un día nuevo, con otra persona. La gran pregunta que envuelve a muchos ante la sequía del amor marchito es, por ende: “¿Cómo sé que debo marcharme?”. 

egún Chantalle Blikman, escritora especializada en temas de desarrollo personal y autora del libro “Recupérate a ti mismo”, existe una serie de indicadores cuyo conocimiento puede ayudar a una persona a saber si está perdiendo su identidad en la empresa de mantenerse atada a alguien más. Ellos son:

Búsqueda constante de aprobación

Quien se ha perdido a sí mismo también ha perdido la capacidad de validarse, por tanto, busca desesperadamente, fuera de sí mismo, una prueba fehaciente de quién es y cuánto vale. Es entonces cuando surge la inseguridad, la falsa idea de una obligación constante y permanente de satisfacer las demandas del otro, los sentimientos de culpa y remordimiento por pensar en “Lo que yo necesito” y el miedo latente a cometer errores, a hacer o decir algo que a la pareja no le agrade y sea, justamente esa, la causa del rompimiento.

Falta de interés en los propios sueños y pasiones

Haber perdido el horizonte que conduce al alcance de las metas y propósitos de vida es una señal definitiva de alguna falla. Cuando la vocación, aquello que enciende el alma y empuja a llevar una vida plena se deja a un lado como tributo a la supuesta permanencia de alguien, atentamos contra nuestra libertad y contra la máxima posibilidad de ser felices, de experimentar el logro absoluto que sólo se obtiene cuando al recorrer el camino que se ama. 

Desconfianza o disminución del autoestima

La sensación de no ser suficiente, como si algo fallara y fuera la causa directa del fracaso en la relación, es un ejercicio de injusticia abismal que perfora el amor propio pudiendo llegar a aniquilarlo por completo. La convicción de tener que llenar un espacio o actuar a la perfección para garantizar la felicidad del ser amado es, de por sí, una enorme equivocación. Pero estar convencido de ello y, al mismo tiempo, sentirse incapaz de llevar a cabo semejante tarea genera una inmensa decepción y resentimiento autodirigido.

La confianza y la autoestima van estrechamente ligados a un YO fuerte. La reducción de ambas es señal de debilidad en ese YO.

Asimilar que la persona amada, con quien se compartieron juegos, secretos, risas y costumbres, ya no juega ese rol en nuestras vidas es, naturalmente, causa de un inmenso dolor. Pero perderse a uno mismo, someterse a la propia indiferencia y arrancarse la oportunidad de aprender tanto de la alegría como del sufrimiento, de crecer y volver a amar, es el origen de un dolor aún mayor: renunciar a la vida.

Para aprender a manejar los diferentes tipos de emociones involucradas en nuestra vida amorosa, te recomendamos leer una de las más recientes colecciones de Walter Riso “Camino hacia la liberación emocional y afectiva” donde podrás acceder a técnicas útiles y muy fáciles de ejecutar en tu vida diaria. Temas tan importantes como la autoestima, la independencia emocional y muchos más, te darán una visión diferente de cómo participa el amor en tu felicidad afectiva y cuán lejos está el sufrimiento de mezclarse con ella. Conócelas a continuación y comienza a disfrutarlas cuanto antes.