¿Cómo ayudar a los hijos a afrontar el divorcio de sus padres? Parte 2

Adoptar una actitud constructiva durante un proceso de separación o divorcio requiere de madurez emocional, buena predisposición y actitud de apertura para estar atento a los propios comportamientos.

Si consideramos a los hijos como los mayores beneficiados, se favorece todo el grupo familiar.

Adoptando una perspectiva de ganar-ganar, la crisis puede ser una gran oportunidad para crecer, y demostrar con ejemplo vivo que se pueden resolver conflictos sin generar daños irreparables; por eso, compartiremos contigo algunos tips adicionales a los propuestos en el artículo anterior, de cómo hacer menos traumático el proceso de separación para nuestros hijos. Estos tips, o comportamientos constructivos, son de la autoría de la Licenciada Marcela Monte, nuestra especialista en Psicoterapia Breve Infantojuvenil.



Separarse de la pareja, no del padre o la madre: Comprender –y demostrarlo con los comportamientos cotidianos- que se han separado como pareja, y que mantienen una vinculación de por vida a través del rol de padres.

Apreciar las virtudes y talentos: Poder manifestar valoración por las virtudes o logros del otro, es enaltecedor tanto para la relación entre los padres, como para con los hijo.

Mostrar empatía por la situación del ex cónyuge: Expresar comprensión por las dificultades que pueda estar transitando la otra persona beneficia a los hijos, quienes se alejan de la tendencia a condenar a los adultos por no generar situaciones ideales para ellos.

Colaborar en la organización de los tiempos compartidos: Exhibir flexibilidad para organizar los regímenes de visitas, considerando los tiempos y actividades del niño, esta organización demuestra la importancia que se otorga tanto a los momentos propios como los momentos con el otro, emparejando su valor y sin mostrar competencia.

Aceptar al cónyuge como una persona diferente: Esto implica reconocer que dentro de lo que acuerden para la crianza, cada uno lo hará siguiendo su propio estilo, y que siempre que no perjudique al niño, podrán ser experiencias muy diversas.

Reconocer el dolor de los niños: A pesar de que un divorcio pueda ser una buena salida a situaciones de malentendidos, conflictos sostenidos, y malestares varios; el proceso resulta en la mayoría de los casos doloroso. Resulta de vital importancia entonces, aceptar las emociones de los niños y el modo en que las expresen, y acercarles recursos para atravesarlo y superarlo de la manera más adecuada.