Cómo actuar frente al despecho

Redacción Editorial Phrònesis




El amor también se acaba, a veces es inevitable. No podemos obligar nadie a amarnos y mucho menos retener a quien quiere irse. Somos personas libres, en acciones y pensamientos; cuando ya no hay motivos para permanecer unidos, es mejor dejar que cada uno siga su camino: es lo más justo en honor a los sentimientos que algún día generaron el vínculo entre ambos. Pero, ¿qué hacer cuando llega el momento de la ruptura? Por muy civilizada que parezca, duele, a veces más de lo necesario. Por eso es importante empezar a actuar incluso desde antes de presentarse, como una anticipación a los hechos que nos prepara para el duro sendero que se nos viene por delante. El psicólogo y escritor Walter Riso detalla las conductas que no debes seguir cuando la relación termina. Si acabas de terminar una relación y no sabes cómo actuar, lo que verás en los siguientes renglones te ayudará como no tienes idea. 

? Lo primero a considerar es que la vida no se acaba, debes continuar peleando por vivir. A regañadientes, a las malas, con las uñas, como quieras, pero no hay otra opción. Puedes sentarte a llorar tu mala suerte, a lamentarte de la injusta soledad y autocompadecerte. O, por el contrario, puedes levantar la cabeza y aplicar una dosis de racionalidad a tu desajustado corazón. Si te dejó, si se fue como un soplo, si no le importaste, si te hizo a un lado con tanta facilidad, si no valoró lo que le diste, si apenas le dolió tu dolor, si decidió estar sin tu presencia, ¿no será que no te merece? (hablando hipotéticamente) O si te abandonó porque ya no te ama, porque se le agotaron los besos, y hasta la más simple de las caricias se le convirtió en tortura, ¿no será que ya no te ama?

? ¿Y no será que si fue cruel o se le terminó el amor, ya no tiene sentido insistir en resolver lo que ya está resuelto? ¿No será que hay que quemar las naves, cerrar el capítulo y dirigir la atención a otra parte? No se trata de no sufrir, sino de darle al sufrimiento un giro y elaborar el duelo (procesar la pérdida). No preocuparse por lo que podría haber sido y no fue, sino por lo que es. 

? Es curioso, en el despecho quienes han sido abandonados casi siempre terminan por autoflagelarse con frases como: “Si a quien amo no me quiere, es porque no merezco el amor” o “si dice amarme pero me deja, definitivamente no soy querible”. La consecuencia de esta manera de pensar es nefasta. El comportamiento se acopla a la distorsión y el sujeto intenta confirmar, mediante distintas sanciones, que no merece el amor. Vale la pena preguntarse: ¿no será que de pronto no eres tan culpable como crees? ¿De qué te sirve castigarte? Ahora que te dejó, hay que comenzar a vivir de otra manera y retomar lo bueno que tenías olvidado. Todos somos capaces de recuperarnos del fracaso afectivo. Al principio duele hasta el alma, pero al cabo de un tiempo, si eliminamos el autocastigo, la mente empieza reponerse.

? Piensa en las relaciones del pasado, en aquellas personas que han pasado por tu vida y han entrado a tu corazón para luego marcharse: Hoy ya no te producen ni rasquiña. Es muy probable que dentro de un tiempo, esta última decepción, la que ahora estás padeciendo, quede reducida a un recuerdo insípido y descolorido. Pero mientras tanto debes sobrevivir. Evitar caer en las formas de autocastigo. Rodearte de amigos y amigas de verdad, porque la amistad cura. También puedes acceder a la vida espiritual que tenías abandonada, no se trata de encerrarte en un templo, sino de revisar tu sentido de vida. Las crisis activan la auto-observación  y nos obligan a mirarnos desde una óptica nueva.

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