Aunque marchen juntos, el deseo y el amor no son lo mismo

Redacción Editorial Phrònesis

Si piensas que el sexo reemplaza la ternura y sustituye al afecto necesitas replantear tu concepción del amor saludable con urgencia. Si bien es cierto que hay ciertos casos en que influye para que el autocontrol emocional se pierda y asomen vestigios de afecto, si se hace un análisis detallado, podría verse que las expresiones y manifestaciones amorosas tienen más que ver con la pasión carnal que con la ternura. 

Walter Riso dice en su colección “Cómo construir una relación de pareja saludable”: 

“Desear no es amar, así a veces marchen juntos y revueltos”.

Debido a los malos entendidos que genera esta confusión entre conceptos, aparece la indiferencia dentro de las relaciones de pareja y se suele ver en el deseo sexual una forma incipiente de afecto en tanto que, durante el coito, la frialdad parece disminuir.
Presta atención a la historia que cuenta Walter Riso en esta colección, te ayudará a entender mejor cómo opera este flagelo en el amor:

Walter Riso

Desear no es amar, así a veces marchen juntos y revueltos

Una mujer de cuarenta y ocho años, que vivía con un típico esquizoide (una persona que sufría de esquizofrenia), explicaba así su estrategia de supervivencia afectiva:

“Cuando lo siento más expresivo, más mío o más ‘normal’, es durante el acto sexual… Ahí me convierto en el centro único de su atención y a veces, cuando está muy excitado, me acaricia y abraza. Una vez me susurró algo y cuando le pregunté ilusionada qué me quería decir, perdió la erección.

Así es que con el tiempo fui incrementando la frecuencia de las relaciones sexuales para suplir la frialdad de la vida cotidiana.

Él cree que soy una ninfómana descontrolada y en realidad no soy más que una mujer que desea sentirse amada e importante para él. Parecería que cuando se quita la ropa, también se quita la coraza…Sé que no es la ‘gran ternura’ que una esperaría, pero es lo más cercano  que alcanzo a obtener”.

Al entrevistar a este hombre, se hizo notoria e, incluso, obvia su “desconcentración” en los momentos íntimos con su mujer. Muy al contrario de lo que ella quería pensar, él sólo se enfocaba en la información placentera de su propio cuerpo.

Sexualidad no es lo mismo que ternura, aunque no son incompatibles. Si bien es cierto que durante las relaciones sexuales los mecanismos de defensa ceden y se ablandan, la fisiología de la ternura recorre otros caminos, más sensibles y cariñosos que lo genital.Sin embargo, cuando la indiferencia es crónica y responde a un patrón de personalidad establecido, el sexo no pasa de ser eso: sexo puro y, si bien el deseo relaja músculos y tendones, la frialdad afectiva no cede un ápice.

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