Aprende a expresar y defender tus opiniones de manera firme

La asertividad, un recurso para tu relación de pareja y para todos los aspectos de tu vida

¿Qué te impide actuar asertivamente, decir “no” y no dejarte manipular o explotar? Es posible que, en ocasiones, sientas el impulso vital a actuar y a defenderte, pero algo te frena. Una fuerza supremamente poderosa y opuesta al enfado entra a escena con el fin de aplacar la rebelión e impedirte comportarte como quisieras.

Ser asertivo significa ser capaz de ejercer y/o defender los derechos personales: decir “no”, expresar desacuerdos, dar una opinión contraria y/o expresar sentimientos negativos sin dejarse manipular (como lo haría una persona sumisa) y sin violar los derechos de los demás, (como sí lo hace una persona agresiva). Esta es la clave: La asertividad es un punto medio entre el que se arrodilla y el que aplasta al otro; implica la defensa de los derechos sin lastimar a nadie.

El siguiente esquema de cuestionamientos hace parte de los ejercicios propuestos en la “Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo” del psicólogo y escritor Walter Riso, los cuales funcionan como un árbol de toma de decisiones que permite reflexionar sobre cada aspecto de la asertividad.

La automatización de esta autoguía va familiarizando a las personas con el proceso de toma de decisión necesario para defender los derechos personales:

  1. La situación provocadora que me impulsa ¿es real o es producto de mi imaginación?
  2. ¿Qué siento y cómo me siento?
  3. ¿Es vital para mí responder a esta situación?
  4. ¿Cuál es mi meta?
  5. ¿Qué consecuencias negativas espero?
  6. ¿Tengo alternativas de respuesta claras a las consecuencias probables?
  7. La ejecución del comportamiento: Ahora hay que estructurar el contenido verbal del mensaje asertivo. Lo que vas a decir, o lo que es lo mismo, la meta expresada en forma verbal. Realiza ensayos imaginados. Busca un lugar cómodo, cierra los ojos y recrea la situación provocadora. Imagínate siendo asertivo y reproduce mentalmente cada componente de manera relajada. Si la ansiedad no te deja, saca la mente de la situación un momento, piensa en algo agradable, relájate, y regresa nuevamente a la imagen dónde estás siendo asertivo. La preparación imaginaria te dará más seguridad a la hora de ejecutar la conducta in situ. Y cuando creas que estás listo, sé atrevido, arriésgate, auto-obsérvate y evalúa tu desempeño de la manera más objetiva posible, es decir, sin lastimarte.
  8. Autoevaluación: Después de ejecutar la conducta asertiva, haz una recopilación de lo que hiciste bien y mal. Evalúa si la meta se cumplió, si fallaste en alguno de los siete puntos anteriores, considera los aspectos débiles y las fortalezas; felicítate por intentarlo.

La asertividad fortalece el amor propio y la dignidad, permite una mejor defensa psicológica y nos hace más seguros, facilita la libertad emocional y el autoconocimiento, ayuda a resolver problemas y mejorar la comunicación. Úsala siempre. Con la “Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo” de Walter Riso podrás trabajar en este importante tema.