Apego y obsesión

Ana esperaba un reencuentro increíble, tras 6 meses fuera del país por sus estudios, había extrañado a Andrés, su novio, con todo su corazón; sin embargo, no fue así. Él la evitaba a toda costa, pasaron dos semanas desde la llegada de Ana y Andrés nunca accedió a verla, ella empezaba a sentirse muy sola…

Llevaban más de 5 años juntos, habían sido novios desde el colegio y su relación era muy fuerte. Las familias de los dos se querían muchísimo e, incluso, tenían planes para iniciar una nueva etapa juntos, como pareja.

Todo esto hacía muy difícil para Andrés decirle la verdad a Ana: se había enamorado de alguien más y aunque quería terminar su relación, sentía cariño por ella, pero más que eso, apego emocional por todas las cosas externas que los unían.

Ana notaba la diferencia, imposible no hacerlo. Andrés pasó de ser amoroso a convertirse en un ser frío, patán y sin calidez. Ella sospechaba lo inevitable, había alguien más, entonces, decidió seguirlo un par de veces, hasta que… encontró lo que buscaba.

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Andrés estaba con alguien más y el corazón de Ana se rompió en mil pedazos al ver que, con otra mujer, era el mismo que fue con ella cuando se sentía amada. Ana decidió terminar con esa relación, sin embargo, ese no fue el fin.

Su relación se convirtió en un vaivén, no podían concebir estar el uno sin el otro y aunque Andrés estaba con alguien más, no podía soltar a Ana.  

Su relación se convirtió en algo muy tóxico. No podían dejar de revisar el celular el uno al otro, Ana pensaba que Andrés siempre estaba con la otra mujer y empezó a seguirlo más, él creía que ella también conseguiría alguien más y aunque él tenía un nuevo amor, las quería a ambas solo para él.

Los problemas empezaron a escalar, Andrés la maltrataba y ella solo podía responder con insultos; sin embargo, ante el mundo, eran la pareja ideal y ese reclamo de perfección no les permitía separarse. 

Su vida continuó siendo amarga y vacía, hasta que Ana quiso acabar con su vida y Andrés no pudo soportar el peso de su ausencia. 

Si descubres que eres dependiente emocional, tómalo con tranquilidad.

¡Es posible vencer la dependencia emocional y amar libremente!